Oposición
También para culpar, primero los pobres
Por Juan Ignacio Zavala
La fiscal, Ernestina Godoy, responsabilizó a los más débiles de la cadena la muerte de 14 personas en el Tren Interoceánico: el maquinista, el conductor y el jefe de despacho. Por su parte, la 4T pareciera no tener ninguna culpa.

En el conocido juego de mesa Clue, los participantes tienen que arriesgarse a señalar quién cometió un asesinato, con qué arma y en qué habitación de la mansión. Se trata de ir avanzando por descarte hasta creer que las cartas con que cuenta uno le dan la razón y apuesta a que tiene la razón en la persona homicida, el arma y el cuarto del crimen.

Al parecer es un juego muy socorrido por las fiscalías de la cuarta transformación. Acusar por cuestiones de simple sospecha o de las cartas que tienen en su poder, que son pocas porque tratándose de delitos es claro que no los pueden haber cometido ninguno de los distinguidos miembros del gobierno en cualquiera de sus niveles. No importa cuántos muertos, o si fueron adentro de una oficina gubernamental, en un transporte público o en un enfrentamiento; siempre la culpa es de alguien más que está fuera del movimiento, que no lo representa. De hecho, mejor si representa de alguna manera al sector opositor para poder culpar al movimiento neoliberal, a los enemigos del pueblo.

Método Sheinbaum de discusión

Desde la perspectiva política, puede entenderse que se culpe al pasado de haber creado leyes e instituciones que favorecían ciertos intereses. Sin embargo, cuando hay víctimas mortales, el juego político debería quedar a un lado. No es ético utilizar la tragedia de quienes fallecieron por causas relacionadas con la corrupción, la falta de planeación, la negligencia o la ineptitud como argumento político. En estos casos, se requieren responsables claros y concretos, no excusas ni desvíos de atención

El anuncio de la FGR con la resolución sobre las catorce muertes en el Tren Interoceánico es una verdadera vergüenza. Se ha usado a la fiscal Godoy, en persona, para exonerar públicamente a la administración anterior, al a Secretaría de Marina y a uno de los hijos de López Obrador de responsabilidad alguna en el caso. Lo peor, lo verdaderamente indignante, es que los culpables resultaron ser: el maquinista, el conductor y el jefe de despacho. Los tres más jodidos de la cadena de culpabilidad. Primero lo pobres.

En diciembre del año pasado, el Tren Interocéanico descarrilló en Oaxaca y provocó la muerte de 14 personas.

En un texto anterior (El País, 31/I/26) mencioné la inclinación de la fiscal Godoy a hacer acusaciones como si estuviera jugando Clue, ahora la fiscal dijo: yo acuso al maquinista, el conductor y el jefe de despacho de matar en el tren a catorce personas. Se sabe: los maquinistas y los conductores de trenes son gente criminal y perversa. Nada más de verlos se ve que les urge matar a alguien y si se pueden varios, mejor. ¿Y qué decir de los jefes de despacho? Personajes torvos que andan a la búsqueda de cómplices para llevar a cabo asesinatos y sabotajes a las vías de comunicación nacionales, gente sin pudor alguno y de instintos primitivos. Afortunadamente la fiscal Godoy los tiene muy ubicados y sabe que quien está al nivel más bajo del escalafón, el eslabón más débil de la cadena, los que no cuentan con posibilidad de defensa alguna son los culpables, aunque lo quieran disfrazar de falsa ignorancia, fueron atrapados por autoridad que no se deja engañar.

Así pues, si se va a culpar a alguien en la 4T, primero los pobres. 

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