Las verdaderas batallas que ha tenido que dar la presidenta es con los que se supone que son de su equipo. |
El segundo informe de Claudia Sheinbaum llega rodeado de sombras. Sombras sembradas por sus propios compañeros de partido, de eso no hay duda alguna. Desde el intento de regreso de Rocha Moya al gobierno de Sinaloa, se han disparado las hipótesis sobre si la presidenta decidió meter orden en definitiva o si nada más tuvo un arranque de furia que consiguió que el exgobernador sinaloense pidiera nuevamente licencia. Ciertamente todo lo sucedido alrededor del regreso y vuelta a salir de Rocha Moya resultó novedoso en la vida polÃtica nacional. Sin embargo, es innegable la sensación de impunidad de los funcionarios sinaloenses solicitados en extradición por autoridades norteamericanas. Su imagen pública, por ejemplo, en el caso del propio Rocha o del senador Enrique Inzunza, ha sido vapuleada. Este par de individuos son sospechosos, para el grueso de la población, de participar en actividades con el crimen organizado algo que no se arreglará dando conferencias de prensa.
En su informe de gobierno la presidenta podrá presumir de continuar con el aniquilamiento de la oposición tanto del PRI como del PAN. La verdad ya no es algo que se deba presumir. Ambos partidos dan pena. Sin embargo, las verdaderas batallas que ha tenido que dar la presidenta es con los que se supone que son de su equipo. ¿Cómo interpretar el regreso del señor Inzunza al senado? Sin lugar a dudas es un reto a la presidenta y a su gobierno. Primero por no aceptar la sugerencia presidencial de tomar licencia y segundo por irrumpir en la vida pública diciendo "su verdad". Por supuesto que tiene todo el derecho de defenderse, pero querer hacerlo a costa del prestigio presidencial no parece ser una buena idea. Porque la presidenta y su fiscalÃa no podrán quedarse conformes con la versión del senador. Las investigaciones mexicanas no deben quedarse por atrás de las norteamericanas, hay un asesinato en medio de todo este lÃo y no es el menor de los asuntos. También es un reto a los norteamericanos que lo quieren extraditar y el señor se placea en el Senado de la República y da conferencias de prensa como si se tratara de un visitante distinguido. En el regreso de Inzunza hay más de burla que de defensa.
En el informe de la presidenta más allá de los resultados que quiera promover habrá una sombra negra y no es la de López Obrador, sino la de su hijo: el nefasto Andy. Este sujeto que lo único que ha enseñado en los últimos meses es su frivolidad y su torpeza, anda en boca de todos, sus acciones, sus actitudes y decisiones son chismes en los que destacan carretadas de dinero, complicidades escandalosas y la permanente marca de la corrupción en la vida pública del junior. Todo en Andy tiene un halo de componenda y delito que no encuentra la manera de justificarse en público. Que le hayan quitado la visa no pareciera ser un gran problema -salvo que tenga cuentas bancarias y negocios- pero la manera en que lo anunció sigue siendo comentada por la incompetencia con que se dijo. Andy ha logrado que los reflectores lo exhiban tal cual es en todas su limitaciones incluida su patética vanidad. La presidenta podrá tener que cargar con lo que hizo o dejó de hacer López Obrador, eso se entiende, pero no tiene que cargar con inútil cuyo único y dudoso mérito es ser hijo.
Rocha Moya, Inzunza, Andy, Adán Augusto, La Barredora, el huachicol, los exmarinos FarÃas son algunas de las sombras que se pasean por el segundo informe del claudismo.
@juanizavala
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