Opinión
Marina vs Bonilla
Por Juan Ignacio Zavala
Mientras el INE prohíbe que a Morena se le señale como "narcopartido", los militantes de ese partido se acusan de narcos.

Mientras el INE prohíbe que a Morena se le señale como "narcopartido", los militantes de ese partido se acusan de... narcos. Es el caso de Baja California y el espectáculo de Marina del Pilar y Jaime Bonilla. Como se sabe, la cuarta transformación es especialista en destruir lo que encuentra a su paso. Un rey Midas al revés: lo que toca lo convierte en desecho. No importa si es una obra que llevó a cabo o una institución que llevaba décadas funcionando adecuadamente. Sus obras se inundan o se caen, las instituciones desaparecen por obra de un irresponsable plumazo o ahogadas en la ineptitud y la corrupción. Y así nos podemos ir desde los aeropuertos hasta la mascota que pretendieron imponer en el Mundial como el patético ajolote de la CDMX.

Lo mismo ha pasado con ciertas entidades de la República. En el norte o en el sur, el desastre no tiene límite y lleva el sello de Morena: decadencia, corrupción y desorden. Tabasco era un estado del que sabíamos poco porque no estaba en problemas, la gente era alegre y trabajadora. Hasta que los llegó a representar a nivel nacional un orate que, lamentablemente, llegó a ser presidente de la nación. Entonces el nombre de Tabasco empezó a circular y para mal. Loas últimas noticias que tenemos de aquel estado es que fue invadido por una ola criminal encubierta por elementos del gobierno morenista en aquella entidad. Una muestra de la criminal connivencia entre delincuencia organizada y política. Los líderes morenistas tabasqueños dan vergüenza incluso a la presidenta. Todo parece desplomarse en aquella entidad. Tabasco ya no es un edén sino un polvorín.

Al mero norte del país, en Baja California, los gobiernos de Morena han sido tal calamidad que ya no hay manera de que puedan siquiera presentar un frente unido. No es que estén divididos, lo que suele ser normal en cualquier partido político, el problema es que se odian. Se han acusado de ser narcotraficantes, de ser espías, de estar vendidos a las agencias de inteligencia de otro país, de estar ahogados en la corrupción. Le han robado el papel de denunciante a la oposición. Lo señalamientos más fuertes salen de bocas morenistas. Los protagonistas de este patético episodio de la política son nada más y nada menos que la actual gobernadora Marina del Pilar Ávila y el exgobernador Jaime Bonilla.

¿Qué decir de doña Marina del Pilar? Que, entre otras muchas cosas, se ha hundido solita. Ella fue la que en un inicio dijo que el escándalo de su entonces marido al que primero le retiraron la visa, era parte de una lucha que vencerían juntos y con amor. Pasaron unos meses y optaron por el divorcio. Después se escondió. Hasta que salieron los audios de reuniones en los que todos escuchamos cómo ofrecía información a supuesto agentes estadounidenses. El escándalo fue tal que la señora terminó por acusar a su archi enemigo Bonilla de haberle tendido una trampa en la que la grabaron y luego difundieron sus participaciones. Todos saben que Bonilla la detesta, que la acusó de estar al servicio del narco y ahora resulta que la hizo de intermediario para arreglarle el tema de su visa. Increíble, pero ella dice que así fue. Ahora la gobernadora está en una campaña mediática denunciando que le entendieron una "emboscada sicológica" seguramente planeada por freudianos y lacanianos. La gobernadora sigue hundiéndose en el hoyo que que cava cada día.

El señor Jaime Bonilla no necesita presentación. Se trata de una lacra política, un verdadero malviviente, un extorsionador profesional y un asco de político. Por supuesto esas mismas características le permitieron ser amigo cercano de López Obrador y que este lo hiciera gobernador del estado. Quiso extender su mandato de manera arbitrarita, para lo cual contó con el voto del exmarido de Marina del Pilar que en ese entonces estaba en el PAN. No lo logró porque entonces la Suprema Corte funcionaba. Pero juró venganza contra la hoy gobernadora. En un video que circuló recientemente Bonilla prometió "romperle la madre" a Marina del Pilar en lo que le reste de vida.

Marina se hunde y Bonilla le avienta piedras. Pobre Baja California.


@juanizavala


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