Con la frase "llegamos todas" parecÃa que perfilaba a las mujeres como un pilar de su gobierno, pero las denuncias contra el exdirector de Pemex revelaron un escándalo que genera importantes consecuencias. |
La primera presidenta subrayó en su discurso inicial que, con ella, "llegamos todas". Una buena frase dicha en un momento especial que le dio más que sentido: parecÃa que en esa mención Sheinbaum perfilaba uno de los pilares de su gobierno: las mujeres. Era algo lógico tratándose del rol inaugural de una mujer al frente del gobierno de la República y que era sucesora de un señor que practicaba una acendrada misoginia con sus debidas dosis de machismo y homofobia.
Se entiende que, como todo eslogan, siempre se puede usar en contra de quien lo emite. Cualquier cosa negativa que suceda con mujeres serÃa regresada a la presidenta recordándole su frase insignia. Eso siempre pasa con la comunicación oficial. Muchas de las crÃticas son causadas por eventos fuera del control del gobierno. El problema ahora es que parece que el gobierno tampoco se mueve cuando los eventos son en su interior. Llama poderosamente la atención que en Morena tiene más peso y carta abierta reconocidos golpeadores de mujeres que han sido incluso defendidos por legisladoras morenistas.
Hace unos dÃas se hizo público un video en el que el exdirector de Pemex -un hombre que gozaba de la cercanÃa presidencial y de elogios públicos-, VÃctor RodrÃguez, golpea repetidamente a su pareja enfrente de un hijo pequeño que huye del lugar. Las escenas son terribles. Se trata de una pareja que hacia afuera representa a un académico especialista en energÃa y respetado como tal, propinando una golpiza a su esposa, que es doctora en IngenierÃa FÃsica Nuclear. Esto para quien piensa que la violencia contra las mujeres solamente se da en ambientes de pobreza e ignorancia.
El caso de RodrÃguez es muy aleccionador. Deja en claro que la gente de confianza de la presidenta, a la que le da gigantescas responsabilidades, en realidad no es de tanta confianza o por lo menos ella no los conoce del todo. Los reportes periodÃsticos mencionan que el ex director de Pemex fue compañero de estudios de la presidenta y que ha colaborado con ella desde hace más de dos décadas. Por supuesto con esto no quiero inferir que tiene que conocer al dedillo toda la vida de sus colaboradores, pero en épocas en los que la vida de los funcionarios públicos está expuesto al escrutinio público, dejar este tipo de asuntos de lado, ya sea por complicidad o por olvido, tiene consecuencias. La presidenta tardó unos dÃas en condenar enérgicamente lo sucedido.
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El escándalo no ha parado. Y no es para menos. Parece que la presidenta está rodeada de golpeadores y acosadores. La respuesta de la clase gobernante a este tipo de actos, como la brutal golpiza -que sabemos ya que fueron varias- a su esposa por parte un compañero, ha sido por norma el silencio. Un silencio cómplice pero también miedoso por no saber quién será el próximo en ser exhibido. Si bien es cierto que los diversos nombramientos de Sheinbaum han recaÃdo en mujeres, su prisa por la grilla ha generado un olvido institucional: la SecretarÃa de Mujeres está acéfala desde hace meses. Le fue más importante dar una funcionaria a su partido que tener alguien a la cabeza operativa de uno de sus planteamientos centrales. Hace unos dÃas dijo que la nueva responsable serÃa la senadora Laura Itzel Castillo pero que lo hará hasta septiembre. Asà el sentido de urgencia para atender las causas, demandas y necesidades de las mujeres.
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