La participación de la presidenta en el G7 en Canadá generó diversos debates públicos, pero sobre uno debe tener una respuesta: el uso del avión oficial. Se sabe que es una mujer austera, pero su tiempo es el de México. |
Del viaje a Canadá de la presidenta Claudia Sheinbaum se han derivado diversas discusiones públicas. Como de costumbre algunas muy tontas - principalmente en las redes sociales-: que si llegó tarde, que si no la recibieron, que si no la invitaron a todo. En fin, cosas que tienen más bien que ver con la desinformación que con el análisis o la crÃtica. Se sabÃa desde un inicio que no estaba invitada, ni ella ni otros, a las reuniones del primer dÃa asà que lo logrado en bilaterales y pláticas con el canciller de Alemania, el primer ministro de Gran Bretaña y del propio Canadá es una agenda lo suficientemente completa al margen de la cancelación de la esperada bilateral con el presidente estadounidense.
Sin embargo, hay un tema que volvió a salir y del que debe tener una respuesta la presidenta: el asunto de sus viajes en aviones comerciales. Se agradece la voluntad de austeridad (en ella completamente creÃble- al contrario de varios de sus colaboradores y compañeros de partido-), pero no creo que gane mucho al respecto la presidenta. Se sabe que es una mujer austera en forma y fondo. Nadie le cuestiona eso -quizá sus propios compañeros que son verdaderos chivos en cristalerÃa-. Las crÃticas que se le hacen no tienen que ver con si usa un avión oficial para ir a un evento internacional de trabajo. Al contrario, es claro que fue un error irse en un avión comercial. Este viaje lo demostró: más tiempo de viaje, ahorros mal entendidos y dependencia de horarios comerciales tanto para la llegada como para el regreso.
El no viajar en aviones oficiales es una de las herencias más demagógicas y estúpidas de López Obrador -más no la única por supuesto-. Se entiende que el expresidente le tuviera miedo al mundo. Lo veÃa como algo extraño y peligroso; un lugar donde se pasean los malos y se comen a los niños, hablan en otros idiomas y no le entran a las tlayudas ni cerdo en pasilla. Por eso no querÃa salir. Hizo del avión presidencial un sÃmbolo de corrupción neoliberal, lo malbarató después de tranzar a un grupo de empresarios y ciudadanos con una supuesta rifa.
La falsa austeridad de López Obrador, lo hemos visto en diversas áreas, ha resultado muy costosa para el paÃs. Y muchas de esas medidas las está pagando Sheinbaum ¿No hubiera sido mejor viajar con su equipo, atender asuntos pendientes y llegar más descansada y directamente a la sede? Que no lo haya hecho nadie se lo agradece porque no tiene sentido. Ella debe de viajar en un avión oficial del cual pueda disponer en el momento que se requiera. Un buen ejemplo es el propio Trump en la reunión de G-7. Al tener una emergencia salió en el momento en que lo consideró oportuno. Si Claudia Sheinbaum hubiese tenido una emergencia hubiera sido todo un lÃo que regresara.
Lo del avión es un falso debate. La presidenta debe viajar en un avión oficial. De la misma manera que vive en una casa oficial, tiene coche oficial, asistentes y seguridad oficial y nadie reclama nada. Lo mismo sucede con sus viajes. El tiempo de la presidenta es valioso para todos los mexicanos, su imagen es también la de México. Que tenga facilidad de trasladarse para realizar su trabajo es parte de lo que le facilitan los contribuyentes. La señora Sheinbaum no necesita muestras demagógicas para ser popular.
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