La familia Gilinsky es una de las acaudaladas de Colombia y, por lejos, la más visiblemente involucrada en la contienda presidencial del paÃs sudamericano que este domingo tendrá su primera vuelta electoral.
Dueños de compañÃas en sectores estratégicos de la economÃa, como la banca, la energÃa y la alimentación, acaso su papel polÃtico más visible se materializa a través de la revista "La Semana", uno de los medios más influyentes del paÃs y que impulsa abiertamente la campaña del outsider Abelardo de la Espriella.
Con activos en torno a los 15,000 millones de dólares, el magnate Jaimi Gilinsky también cultiva una relación de buena sintonÃa con el presidente Gustavo Petro: a lo largo de su gobierno ha ampliado sus negocios y logrados triunfos en litigios estratégicos en los cuáles, según se comenta en el cÃrculo rojo de Bogotá, habrÃa tenido el impulso y el cabildeo de Casa de Nariño.
Se trata de una relación que viene de finales los año 90, cuando Gilinsky se encontraba en guerra abierta contra el principal conglomerado del paÃs, el GEA, por el control de Bancolombia, una de las principales entidades financieras. La disputa escaló hasta el Congreso y allà Petro, entonces diputado, tomó partido por Gilinsky.
No era una apuesta fácil. En ese entonces el GEA, conglomerado con base en MedellÃn, se encontraba en el cenit de su influencia polÃtica y mediática, a través de inversiones en campañas electorales y en la compra de avisos en los grandes medios de comunicación.
Una relación quedó de relevancia ya con Petro en el gobierno. Gilinsky fue un apoyo permanente en su campaña electoral y de los pocos hombres de negocios con lÃnea directa con el actual presidente. El año pasado Gilinsky le entregó un premio a Petro y el pasado enero el Gobierno impulsó los nuevos horizontes empresariales de Gilinsky en Venezuela, propiciados a partir de la caÃda de Nicolás Maduro.
En paralelo, a medida que se acercaba el proceso electoral la revista "La Semana" comenzó a respaldar la candidatura de De la Espriella, actual candidato de la derecha dura y que en el pasado tuvo afinidad con Petro.
Este esquema de relaciones ha instalado la percepción, en los cÃrculos de mayor influencia, de que Gilinsky podrÃa ser funcional al presidente al patrocinar el proyecto de De la Espriella solo con el objetivo de quitarle votos a la senadora Paloma Valencia, candidata auspiciada por el expresidente Alvaro Uribe.
Antes del proyecto de De la Espriella, el Grupo Gilinsky habÃa impulsado a la periodista Vicky Davila, directora de "La Semana" y quien, tras un fracaso estrepitoso en la búsqueda de su candidatura presidencial, regresó a la dirección de la revista para cerrar filas con De la Espriella.
Lo artificial de la campaña del abogado incrementa todo tipo de especulaciones. A dos dÃas de las elecciones no parece tener un potencial equipo de gobierno, a pesar incluso de que algunas encuestadoras lo dan como potencial ganador. Toda su campaña está concentrada en la prensa y las redes sociales, un formato de corte testimonia similar al de Donald Trump en 2016, que ganó la Casa Blanca y apenas tenÃa cinco personas para nombrar en un eventual gabinete.
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