Este martes The New York Post, matutino controlado por News Corp y de buena llegada al entorno de Donald Trump, reveló la intención del presidente de Estados Unidos de proponer al mandamás de la FIFA Gianni Infantino como próximo titular de las Organización de la Naciones Unidas (ONU).
En el ámbito diplomático de Washington DC se especulaba este miércoles, de hecho, con cuál serÃa el paÃs que postularÃa a Infantino para el cargo de secretario general del organismo multilateral que se definirá a fin de año.
Las postulaciones todavÃa están abiertas, aunque el tiempo es reducido: en septiembre es la semana de alto nivel de la ONU y es cuando los candidatos terminan de delinear sus proyectos para la conducción del organismo.
En la embajada mexicana en Washington señalan que el mandamás del fútbol global tendrÃa a su favor, a diferencia de otros candidatos, que es conocido en todo el mundo, tiene una gran agenda de contactos en diversas capitales y recursos suficientes para impulsar su nominación.
El déficit principal de Infantino serÃa que en los requerimientos para el cargo se menciona la necesidad de que el aspirante tenga experiencia en diplomacia, resolución de conflictos y geopolÃtica. Pregunta ineludible: ¿Acaso conducir la FIFA, que tiene más socios que la ONU, no tiene algo de eso?
Como sea, en el ámbito diplomático emerge una tesis a considerar: Trump no postuló a Infantino como una opción real para la ONU pero buscar irrumpir en esa contienda dando un parámetro del tipo de liderazgo que la Casa Blanca quisiera pera el organismo.
La ONU tiene fuertes problemas de financiamiento e Infantino una gran habilidad para generar recursos: las ganancias de la Copa del Mundo del 2022 superaron los 7000 millones de dólares, pero las del último mundial de América del Norte rondarán, según diversas estimaciones, los 15.000 millones.
Trump quiere un secretario general que tenga capacidad de reducir la estructura del organismo y lograr que este dependa menos de los aportes de sus socios, especialmente de China.
Señalar a una figura de los negocios y el espectáculo como Infantino es una clara señal de distancia hacia la nominación de Michelle Bachelet, respaldada por Claudia Sheinbaum y Lula Da Silva.
TodavÃa en el Departamento de Estado no hay claridad sobre cuál será la candidatura para apoyar. El argentino Rafel Grossi no se ha desprendido de su cargo actual en el Organismo Internacional de EnergÃa Atómica (OIEA), que depende de la ONU.
Respaldado por el presidente Javier Milei, tiene además el desafÃo enorme de evitar un veto de Reino Unido en el consejo de seguridad que define las candidaturas. Londres históricamente ha rechazado que avancen aspirantes que provengan de paÃses con agendas referidas colonialismo.
El caso de las Islas Malvinas es ineludible y muy vigente desde que la semana pasada los jugadores del seleccionado argentino que disputaron el Mundial, luego de eliminar al conjunto británico en semifinales, mostraron una bandera que reivindicaba el derecho de Argentina sobre esas islas en el Atlántico del Sur.
Infantino es una referencia para la Casa Blanca porque cultiva, además, intereses que cautivan a los hijos de Trump, como es el mundo de las criptomonedas. El italiano, según dicen quienes lo saludaron el jueves pasado en la Torre Trump de Nueva York, va a lanzar la criptomoneda de la FIFA como una de sus primeras medidas una vez que sea reelecto en el organismo rector del fútbol.
El horizonte comercial es infinito: en todo el mundo, estima la FIFA, hay 3000 millones de fanáticos del fútbol, con lo cual, instalar un producto cripto deberÃa ser una actividad más que redituable.
El futuro polÃtico de Infantino se resolverá en marzo del año que viene en Rabat, donde ya estarÃan los acuerdos necesarios para un nuevo mandato. Sus principales espadas de cara a esa nominación no tienen dudas: "en comparación con lo que viene para la FIFA, la ONU es un puesto menor".
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