En Morena tienen claro que Coahuila dejó de ser una elección local más. A diez días de los comicios del próximo 7 de junio, la operación política del partido se intensificó en un estado que la dirigencia nacional ya observa como termómetro rumbo a las intermedias de 2027.
La señal más visible fue el envío del diputado federal Emiliano Álvarez como uno de los principales operadores territoriales de la campaña. El legislador llegó a Coahuila para coordinar parte de la estructura electoral de Morena y el PT en distintas regiones del estado, donde el partido busca romper una hegemonía histórica del PRI.
La apuesta no es menor. Morena nunca ha ganado uno de los 16 distritos de mayoría en Coahuila y enfrenta un aparato político priista que conserva el control total del Congreso local. En el oficialismo reconocen que la elección será una prueba real de fuerza territorial en uno de los estados más difíciles para la 4T.
La operación se reorganizó tras la salida de Andrés Manuel López Beltrán de la Secretaría de Organización de Morena. Desde entonces, distintas estructuras nacionales se mantienen desplegadas en territorio coahuilense. Entre ellas, operadores cercanos a Ariadna Montiel, integrantes de las secretarías nacionales del partido, el dirigente estatal Diego del Bosque y un bloque de más de 60 diputados federales que trabajan en tareas de movilización y defensa del voto bajo la coordinación política de Emiliano Álvarez.
Dentro de Morena reconocen que la prioridad ya no es únicamente la campaña, sino la construcción de una estructura electoral capaz de enfrentar lo que consideran "las viejas prácticas" de la política local: coacción del voto, presión territorial e intimidación en distintas regiones del estado.
En ese contexto, Emiliano Álvarez se convirtió en uno de los perfiles encargados de fortalecer la narrativa territorial del partido y la movilización en colonias populares. El diputado viene de operar políticamente en Gustavo A. Madero, particularmente en Cuautepec, donde construyó un perfil de fuerte presencia en la calle a partir de actividades comunitarias, deportivas y sociales.
La lógica que Morena busca trasladar a Coahuila es precisamente esa: operación permanente en territorio, cercanía vecinal y consolidación del voto duro de la 4T en zonas urbanas y populares.
En el entorno de Diego del Bosque admiten que cada distrito será clave para medir el crecimiento real de Morena frente a la oposición y para evaluar la capacidad de movilización del partido fuera de sus bastiones tradicionales.
Por eso, más allá de las diputaciones locales en juego, en la dirigencia nacional saben que lo que ocurra en Coahuila servirá para medir el estado real de la estructura morenista rumbo a las disputas electorales de 2027.
Por favor no corte ni pegue en la web nuestras notas, tiene la posibilidad de redistribuirlas usando nuestras herramientas.