El vicecoordinador de la bancada de Movimiento Ciudadano en San Lázaro, Juan Ignacio Zavala, sostiene que México atraviesa "un momento político crítico" por la tensión con Estados Unidos, la polarización interna y el desgaste de Morena como fuerza de cambio. En entrevista exclusiva con LPO, el legislador cuestionó la respuesta oficial frente a las acusaciones contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y advierte sobre una "contradicción interna" del oficialismo al denunciar injerencia extranjera en México.
Zavala también reivindicó la estrategia de Movimiento Ciudadano de competir sin alianzas rumbo a 2027 y buscar consolidarse como una alternativa entre Morena y la oposición tradicional. "No queremos ser una oposición que se opone a todo", afirma. Además, defiende el trabajo legislativo de su bancada en temas como reducción de la jornada laboral, salarios y derechos sociales, aunque reconoce las dificultades de hacer política parlamentaria frente a la mayoría oficialista.
¿Cómo evalúa el momento político que atraviesa México?
Yo creo que México está viviendo un momento político crítico. Creo que estamos atravesando uno de los momentos más delicados en la historia de la relación con Estados Unidos y, por lo tanto, en la historia mexicana. Las acusaciones a Rubén Rocha, además de lo ocurrido en Chihuahua, marcan una tensión no menor con el gobierno de Estados Unidos y con el Estado norteamericano. Eso está marcando una nueva época en la política mexicana.
Porque si bien ha habido un esfuerzo de esta administración por reencontrar puntos en común con Estados Unidos, el hecho de que sea el Departamento de Justicia (que allá sí depende del Poder Ejecutivo) quien esté haciendo acusaciones muy serias contra un gobernador del mismo partido de la presidenta, marca un nuevo momento en la relación bilateral.
Aunado a eso, las acusaciones relacionadas con lo ocurrido en Chihuahua también nos hablan de un momento distinto entre México y muchas de las agencias que operan en Estados Unidos, particularmente la CIA.
El oficialismo y la presidenta han acusado injerencia de Estados Unidos, especialmente tras declaraciones de Donald Trump. ¿Cómo evalúa esas acusaciones sobre ataques a la soberanía mexicana?
Nosotros en Movimiento Ciudadano hemos tratado de ser muy respetuosos con la presidenta. Para nosotros primero está pensar en términos del Estado mexicano y de la soberanía nacional, y después hacer política.
Y me parece que las acusaciones contra Rubén Rocha y otros nueve funcionarios sí golpean en el corazón de Morena, porque ellos avalaron el juicio contra Genaro García Luna como prueba irrefutable de vínculos con el crimen organizado. Entonces, ahora esas mismas instituciones están acusando a Rubén Rocha.
¿Por qué en ese caso no era injerencia y ahora sí? ¿Por qué antes se trataba de un juicio imparcial y ahora de una acusación parcial? Me parece que ahí hay una contradicción interna dentro de Morena, porque no se puede utilizar la soberanía para evitar cuestionamientos públicos.
Morena consolidó una mayoría muy fuerte en el Congreso. ¿Cómo se posiciona Movimiento Ciudadano frente a ese escenario?
Nosotros estamos convencidos, y el 2024 lo ratificó, de que el país necesita una alternativa. Esta polarización ha marcado a dos polos muy alejados de la realidad cotidiana de los mexicanos: por un lado Morena y por el otro quienes se dicen oposición, particularmente el PRI y el PAN.
Nosotros creemos que hay un margen enorme para representar las causas de las personas. Muchas veces parece que esos dos polos están enfrascados en disputas que no le importan a la gente. Lo vemos ahora con Rocha y Maru Campos, no veo una preocupación real por esclarecer lo que pasa para la gente de Sinaloa.
Nosotros hemos apostado por hablar de causas: las 40 horas, los salarios, los cuidados, los derechos de las mujeres. Y eso tiene eco en una población que busca una alternativa que represente agendas e ideas concretas.
Por eso no nos afecta cuando nos dicen que acompañamos algunas iniciativas de Morena. Sí, hemos votado con Morena temas como el aumento al salario, vacaciones o reducción de la jornada laboral. Pero también hemos estado en contra de la prisión preventiva oficiosa, de la militarización y de casos como el de Cuauhtémoc Blanco, donde Morena y el PRI decidieron protegerlo pese a acusaciones muy serias.
No es sencillo porque en momentos de polarización la inercia lleva a uno de los polos, pero creemos que podemos representar a una mayoría de mexicanas y mexicanos en los próximos años.
¿Cómo ve el escenario rumbo a las elecciones de 2027?
Cada elección tiene sus complejidades y esta sin duda las tiene. Pero después de 2024 mucha gente dejó de pensar que era imposible existir políticamente sin ir con Morena o con el PRI y el PAN. Hoy ven a Movimiento Ciudadano como una opción con posibilidades reales de ganar, con viabilidad electoral y capacidad para imponer agenda, como lo hemos hecho con las 40 horas, las vacaciones o la Ley Silla.
Eso hace que mucha gente que antes no nos veía ahora sí lo haga. Hoy están convencidos de que podemos ganar y de que debemos ganar. Creo que Morena ha dejado de significar cambio para una parte importante del país. Para mucha gente hoy representa decepción y desesperanza. En algunos casos, como Sinaloa, incluso traición a las agendas que prometieron defender.
Y también existe una enorme oportunidad para demostrar que no somos una oposición que se opone a todo, sino una fuerza que busca construir una idea de país poniendo las causas y las ideas por delante.
¿Movimiento Ciudadano apostará nuevamente por competir solo en 2027?
Y no solamente es una decisión partidista, también responde a un sentimiento que escuchamos en la gente, que quiere una opción distinta, fresca, nueva. Cada vez escuchamos más a Morena justificar sus acciones actuales hablando del pasado. Y creo que la gente está buscando una alternativa diferente. En el contexto político mexicano eso es muy necesario.
En 2024 lograron conectar muy bien con el electorado joven. ¿Seguirán apuntando a ese sector?
Sí, aunque aspiramos a representar a una mayoría mucho más amplia. Pero hay un sector particular, el de los jóvenes, que se siente poco representado y poco escuchado. Cuando nos preguntan cómo le hablamos a los jóvenes, el hecho de que Jorge Álvarez Máynez haya visitado 50 universidades durante la campaña habla de un ejercicio auténtico de escucha.
Había una conexión real con esa generación, escuchando sus inconformidades, sus denuncias y sus preocupaciones más allá de encuestas o focus groups. Eso es lo que buscamos mantener, ese vínculo con una generación que exige nuevas maneras de hacer política y la defensa de causas concretas, como la vivienda.
¿Cómo evalúan las reformas impulsadas por el Ejecutivo, particularmente la reforma judicial?
Parece que habrá un periodo extraordinario a finales de mayo y una de las propuestas sería diferir un año la elección judicial. Me parece una medida razonable y sensata, porque no debemos mezclar elecciones judiciales con elecciones partidistas.
Ahí están las consecuencias: hemos visto cómo resuelve la Corte, los problemas en tribunales y juzgados. No se resolvió ninguno de los problemas de la justicia en México. La justicia no se está impartiendo con mayor perspectiva de género ni de manera más ágil. Al contrario, como la Corte ahora ve menos asuntos, todo se fue atorando en los niveles inferiores.
Y además ahora tenemos elecciones costosísimas, impulsadas desde el poder y particularmente desde el partido gobernante. Si la presidenta quiere revisar el tema, tendríamos que ir más allá y replantear la reforma completa.
¿Qué balance hace de su trabajo legislativo en San Lázaro?
Para mí es un orgullo profundo representar a millones de personas que votaron por Movimiento Ciudadano. Me siento muy orgulloso del récord legislativo que tenemos, de nuestras votaciones y de cómo discutimos frente a dos opciones que muchas veces optan por el grito, el insulto y la descalificación.
Estamos tratando de construir una bancada que cree en la sensatez, en el argumento y en la propuesta. Aunque a veces eso pueda parecer ingenuo, estamos convencidos de esa forma de hacer política.
Claro que también es frustrante enfrentar a una mayoría que muchas veces no escucha y que ignora la evidencia o evade el debate. A veces es difícil en las comisiones y en el pleno. Pero tenemos muy clara la convicción de que el país necesita una nueva manera de hacer política.
Sabemos que hoy las mayorías están configuradas así, pero confiamos en que la historia y la ciudadanía nos van a dar la confianza. No es fácil hacer política legislativa en tiempos de las súper mayorías, pero creemos que haciéndolo de manera correcta podemos darle la vuelta y convertirnos en mayoría el día de mañana.
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