Fernando Sánchez se define como conservador, católico, apostólico y romano. Ha trabajado en televisión por cable y ha sido publicista, y en 2023 aspiró a la Jefatura de Gobierno por la vía independiente promovido por el Movimiento Viva México que dirige Eduardo Verástegui, pero ninguno lo logró y ahora militan en bandos encontrados aunque no contrarios.
"Si queremos que las cosas cambien en este país, en esta ciudad en particular, pues no podemos estar esperando a que alguien llegue para cambiarlas. Tenemos que ser nosotros los que empecemos a buscar la forma de cambiarlas", aseguró en entrevista exclusiva para LPO donde ofreció un somero diagnóstico sobre la derecha en el país.
¿Qué pasa en México con la derecha? En el mundo ganan elecciones, se hacen de la Presidencia, se relevan unos a otros (se pasan la estafeta), tienen la mayoría en los Congresos, sus mayorías son aplastantes, tienen las televisores o la mayoría de los medios. Y aquí en México no dan una (no es queja).
Bueno, porque aquí en México no hay derecha. Así de simple.
¿Y el PAN?
El PAN no es derecha. Y el que diga que el PAN es derecha, no sabe lo que está diciendo, no conoce al PAN, no está bien, o sea, se está nublando los ojos ante lo que hace el PAN. El PAN no es de derecha, ha dejado sus principios fuera. Si ahorita el PAN quisiera retomar sus principios, tendrían que irse la mitad o más de los que se encuentran afiliados al partido.
Y eso que ya no son tantos panistas...
Porque no es de derecha. Y no estamos hablando de derecha recalcitrante, de que tenemos que tener un estado confesional. No, una derecha simple, la que respeta la vida, la que respeta la familia, la que respeta la libertad, no el libertinaje, la que respeta la economía, no el mercado simplemente. Esa derecha.
Mira, yo te pongo el ejemplo, el PAN ahorita puede venir aquí y pintar el paso de peatones con la bandera de arcoíris, y el otro paso de peatones con la pañoleta antiaborto, y el otro lo puede poner con el feminismo y a favor del aborto. Ese es el PAN. Entonces, el PAN se ha convertido en un partido donde tú no importa lo que seas, ganas en las encuestas, bienvenido. Ganas este el favoritismo, bienvenido. Eso es a lo que se ha abierto el PAN.
Yo llevo ya dos meses preguntándole a Jorge Romero y a Acción Nacional que nos digan, por ejemplo, si aceptarían una corriente política conservadora como yo dentro del PAN. Si la aceptarían y aceptarían que dijéramos y estuviéramos en contra de lo que hace la dirigencia del PAN. Si aceptarían que dijéramos y estuviéramos a favor de los principios fundamentales del partido, aunque se contrapongan contra los principios que tiene ahorita el partido. ¿Sabes qué hemos recibido? Silencio.
¿Y no está dentro, en la cúpula? Pienso en El Yunque, en el panismo de Guanajuato, en el equipo de Libia Dennise y los legisladores panistas de Guanajuato. ¿No están ahí?
Pues el panismo de Guanajuato... Está tan bien el panismo de Guanajuato que la alcaldesa de León ya es de Movimiento Ciudadano. Así de bueno es el panismo en Guanajuato. Está tan bueno el panismo en Ciudad de México que tú dime, ¿quién representa al panismo en Ciudad de México?
¿Alessandra Rojo de la Vega?
¡Alessandra Rojo de la Vega! Ah, con sus pañoletas y con sus funciones y yendo con masones y yendo a rezar enfrente de una iglesia, ese es el panismo de CDMX. ¿Ese es el panismo de hoy, de mañana, o de cuándo? ¿Cuál quieren? Tenemos toda una carta de colores. ¿Quieres el PAN abortero? Aquí está la carta. ¿Quieres el PAN masón? Aquí está la carta. ¿Quieres el PAN progre? Aquí está. ¿Quieres el PAN libertario? Pues mira, te lo traemos y te lo traemos de España, ¿no? Viene Ayuso también, ¡te lo traemos!
Me recordaste aquello de: "el PAN ha muerto y el arma que mató al PAN es modelo Xóchitl calibre 666", para citar a Eduardo Verástegui.
El PAN se ha vuelto un partido electorero. Esa es la realidad. No tiene principios, no tiene valores. ¿Qué representa? Pues representa la mejor propuesta de donde estén. Si vivo en la Benito Juárez, a lo mejor es la mejor propuesta. Si vive en Miguel Hidalgo, puede ser la mejor propuesta. Pero no es la mejor propuesta en Iztapalapa, no es la mejor propuesta en Álvaro Obregón. Entonces, depende. Ahora sí que es un partido electorero. ¿Y qué es lo que está haciendo ahorita el partido? Pues no perder. Está administrando la derrota con 270 mil afiliados, pues está en el filito. Está yendo como el PRD.
¿Cuál es la derecha que necesita el país en esta realidad obradorista?
En esta realidad, necesita ser una derecha inteligente, una derecha que realmente funcione con principios, con valores y no solo que funcione, que los defienda, que defienda la vida. Pero, mira, por ejemplo, tú dices: "Es que vamos a hacer una marcha por la vida". Sí. ¿Y luego? O sea, defender la vida no es eliminar el aborto, eso es parte de defender la vida. Pero defender la vida también es hacer que todas esas mujeres que están pensando en abortar, pues tengan las oportunidades para no pensar en abortar. Si tú no le das esas oportunidades, ¿cómo estás defendiendo la vida? Si tú nomás estás juzgando con el dedito y diciendo: "No abortes, no abortes, no abortes". O lo mismo con la eutanasia: si tú no das todas las facilidades para poder cuidar a los viejos, para poder estar en familia... Entonces, pues es muy fácil salir a marchar, pero si después de marchar no hay nada y todo se queda en el limbo, pues qué. Las palabras convencen, el ejemplo arrastra. Entonces, yo creo que el conservadurismo con lo que tiene que predicar es con el ejemplo. No es pose, no es la foto.
En diciembre del año pasado nos enteramos que el proyecto por el cual aspiraste a la candidatura a la Jefatura de Gobierno no buscará más el registro de partido político. ¿Qué pasó? ¿Por qué Viva México no prosperó?
Mira, yo no participé directamente de ninguna forma dentro del movimiento Viva México. Yo lo que sí tuve fue una relación con el movimiento que estaba organizando Eduardo Verástegui cuando quería ser candidato independiente a presidente de la República.
Ahí fue cuando yo tuve mucho contacto con las personas de su organización, con su grupo. Tengo entrañables amigos que surgieron de ahí y tuvimos esa relación. Para cuando pasó la elección en el 2024, yo estuve muy atento a ver qué era lo que se iba a hacer en cuanto a la continuidad, porque él tampoco consiguió lo de las firmas. Entonces estuve muy atento a eso y el 24 de febrero de 2025, cuando salieron a decirnos que el Día de la Bandera, un momento muy especial para el Movimiento Viva México tuviera la aprobación del INE para poder empezar a formarse como partido político y empezar a recolectar afiliados, etcétera. Yo de ahí dije: "Bueno, Movimiento Viva México puede ser aquello que necesitamos en una sociedad realmente conservadora, realmente de derecha en México". Representada por Eduardo Verástegui.
Yo tuve ahí contacto con algunas de sus personas de las que trabajan alrededor de él, porque estaba interesado en conocer los documentos fundacionales del partido y también estaba interesado en ver cuándo se iba a participar en las asambleas, en las convocatorias. Y así nos fuimos del 24 de febrero, nos fuimos todo marzo, nos fuimos todo abril, mayo, sin tener ninguna respuesta, y en junio salió un video donde él dice -si mal no recuerdo, me puede traicionar la memoria- que en julio iba a tener una asamblea, en agosto iban a ver dos asambleas y ya para septiembre se iban a tener más de 30 asambleas y se iban a tener 300 mil afiliados al partido político.
Yo públicamente en Twitter le reclamé y le dije: "Oye, si para sacar las firmas de la candidatura independiente nada más teníamos de septiembre a principios de enero para hacerlo, y vimos que no era posible en ese tiempo, ¿por qué nuevamente hacerlo de septiembre a enero?". Y pues ahí tuvimos una serie de comentarios desahuciados, queremos hacerlo muy bien, queremos hacerlo extraordinariamente bien, y entre que queremos hacerlo y queremos hacerlo, pues nos quedamos con las ganas, porque no se hizo nada. Llegamos a diciembre, por ahí dice pues que ya no, que ya no se va a hacer, que tiran la toalla y que se acabó, ¿no? Y entonces ahí salió a relucir lo que durante mucho tiempo no solo yo, sino muchas otras personas decíamos: "¿Dónde está el verdadero cambio?".
¿Dónde está?
Analizándolo un poco a todo lo pasado, uno se pregunta: "Oye, el movimiento o la cabeza que representa ese movimiento, o la figura que representa ese movimiento, es Verástegui". Pues el cuate tiene 400 mil seguidores en X, y tiene un millón y cacho de seguidores en Instagram, y tiene dos punto un millones de seguidores en Facebook. ¿Y por qué no se logró hacer esto? Y le echan la culpa al sistema.
Yo te pregunto: si yo quiero luchar contra un sistema, ¿me sorprendo de que ese sistema actúe como actúe? Pues no, ¿verdad?
O me preparo contra ese sistema.
Me preparo contra ese sistema, ¿no? Oye, si yo sé que hay que invertirle muchísimo dinero, pues eso no lo descubres de un día para otro, ¿no? Lo descubres desde antes que te quieres meter en eso. Entonces, hablar de un desconocimiento de lo que pasaba realmente yo siento que es patético, es muy triste, ¿no? Tirarle la culpa al sistema, tirarle la culpa a que no me dejaron y tirarle la culpa a que sale muy caro y si quieren pongan su dinero y si no les parece, háganlo ustedes. Porque palabras más, palabras menos, eso fue lo que nos dijo: si no quieren, háganlo ustedes, porque aquí las cosas se hacen como yo digo, es lo único que le faltó decir, pero lo dejó implícito en lo que dijo.
La carrera política de Verástegui ha seguido un camino raro, por no decir desatinado. Primero, estaba coordinado con Washington y terminó deslindándose de Trump; presumió que de llegar a la Presidencia sería el Gobierno de México más cercano a Israel y hace unos meses llamó "genocida" a Netanyahu; Viva México hablaba de que el plan económico lo estaban armando en Argentina y al final echó pestes de Milei. Nada más faltaría que se pelee con Bukele, quien supuestamente lo estaba asesorando en temas de seguridad. ¿Qué pasa con Eduardo Verástegui?
Pues sí, ya nada más es lo último que le faltaría, ¿no? Pues, mira, yo siento que ha terminado peleado con todo el mundo. No sé con quién no se ha peleado, pero se ha peleado con todo el mundo. Se ha peleado hasta con sus asesores más cercanos. Con ellos ya ha tenido mucha reflexión y se han contentado y todo, pero pues se ha peleado con todo el mundo.
¿Qué es lo que te dice eso?
Se llama soberbia. Yo estoy seguro que tú no puedes ir por la vida diciendo que todo lo que tú haces es lo mejor y es lo más maravilloso, y tener esa soberbia de que todo lo demás y todo lo que me dicen lo demás es en contra mía, cuando te quieren ayudar, cuando te están demostrando que las cosas funcionan. A mí cómo me quedó clarísima esa soberbia: cuando en un tweet me contesta: "El papa Francisco", no dijo Francisco, pero dijo, "el papa pudo haberse equivocado", hablando sobre la pena de muerte. Entonces, ya decir tú, el Papa pudo haberse equivocado porque escribió: "a la luz del Evangelio, la Iglesia enseña que la pena de muerte es inadmisible". Pues él dice que el papa pudo haberse equivocado de haber dicho eso.
Hoy el papa León lo ha ratificado y lo hemos escuchado. ¿Y qué dice Verástegui? Calladito, no dice nada al respecto de lo que ayer llamaba wokes, nos llamaba defensores de pedófilos, nos llamaba poco cristianos, nos llamaba envidiosos, y hoy mutis, se queda callado.
Sin embargo, es muy extraño este tipo de cambios de la noche a la mañana. Porque esa forma de actuar de Trump no fue en este momento, viene actuando así desde hace tiempo...
Incluso contra nosotros los mexicanos...
Sí, claro, contra nosotros los mexicanos y contra quien tú me digas. Y no es que esté yo juzgando a Trump, no lo estoy juzgando. Lo que estoy diciendo es hay una forma de actuar, y esa forma de actuar ha sido así siempre. Entonces, de repente cambio de la noche a la mañana con Trump. De repente cambio de la noche a la mañana con Milei. De repente cambio de la noche a la mañana con Netanyahu.
Claro, ahora dice que se equivocó, que ya no sabe, que ya lo vio, que fue un error, que nunca va a volver a defender un político político, que nunca va a volver a promocionar el voto por un político. Yo estoy de acuerdo. Es perfecto equivocarse y reconocer tus errores. Lo que no se vale es esos cambios de veletismo, porque es ser una veleta: hoy el viento sopla para acá, pues me voy para acá; mañana el viento sopla para allá, me voy para allá. O sea, ¿a poco Trump es diferente ahorita que lo que fue hace ocho años? Sigue siendo el mismo, sigue en las mismas posiciones, por lo menos es coherente en eso.
Pero tú no puedes decir: "oye, es lo mejor". Y resulta que no es lo mejor. Insisto, se vale, se vale decir: "cambio". Pero lo que no se vale es decir, de la noche a la mañana: "no me juzguen por lo que yo era antes, júzguenme por lo que soy ahorita".
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