Claudia Sheinbaum mantiene abierta la definición sobre el futuro del fracking. Este jueves presentó los avances del grupo de expertos que analizó esta práctica, pero informó que el proceso continuará con estudios para determinar si existe agua salada disponible para su uso, una condición necesaria para avanzar hacia una eventual explotación de gas no convencional.
En su conferencia desde Palacio Nacional aseguró que su gobierno irá "paso a paso": primero, determinar si hay agua, luego que haya gas, después se determinará la tecnologÃa a utilizar y finalmente una consulta pública, en el caso de que los pozos de extracción estén cerca de alguna comunidad.
Este proceso forma parte de las diez recomendaciones que surgieron de la primera fase de exploración sobre el fracking realizada por un grupo de expertos.
"Se deben hacer pozos experimentales para ver cuánta agua hay en profundidad y la calidad del agua porque no se puede usar agua dulce que es para consumo humano", explicó Sheinbaum sobre el resultado de esta investigación.
Sheinbaum estimó que en dos meses se podrá dar ese informe en la Mañanera: ya sea que no se encontró el recurso indicado, lo que darÃa por concluido el proyecto de fracking, o que sà y procederán con las siguientes acciones.
El segundo paso recomendado por los expertos es confirmar que exista gas, etapa que, aseguró la presidenta, continuará acompañada por el grupo de especialistas y también se explorará el tipo de tecnologÃas que no representen grandes daños ambientales.
Una vez concluidas esas fases, se comprometió a la consulta pública en las comunidades que pudieran resultar afectadas por estos proyectos.
Claudia pone en manos de expertos la evaluación del fracking: decidirán su viabilidad en dos meses
Otra de las recomendaciones que la presidenta se comprometió a seguir es prohibir esta práctica en la cuenca Tampico-Misantla, que contempla parte de Veracruz y del sur de Tamaulipas. "Es socialmente inviable y lo vamos a reconocer", dijo.
El uso del fracking es polémico por los conocidos impactos de esta práctica que requiere grandes cantidades de agua para la fracturación de rocas y extraer el gas que se usa para la generación de energÃa eléctrica, impactando ambientalmente comunidades cercanas.
El sexenio pasado buscó incluso la prohibición por ley de esta práctica, pero Sheinbaum abrió las puertas para el posible uso de este recurso ante la alta dependencia del gas natural estadounidense, que cubre alrededor del 70% del consumo total del paÃs.
Sheinbaum afirmó que el giro sobre el fracking se explica en que hay nuevas tecnologÃas más amables con el medio ambiente y que es posible usar agua salada.
Además, como parte de las recomendaciones de expertos, la presidenta también se comprometió a fortalecer las fuentes renovables de energÃa, usar más eficientemente la energÃa, usar equipos de eficiencia que permita tener el mismo servicio, pero con otros equipos de generación y consumo de energÃa; aprovechar el gas que se quema en la atmosfera y aprovechar el potencial que todavÃa hay de gas convencional.
Tomando esas medidas, consideró que la dependencia al gas estadounidense podrÃa reducirse al 50%.
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