El anuncio de Claudia Sheinbaum cambió el paradigma, alejándose de la lÃnea dura de Morena. AsÃ, hace una semana, el Gobierno Federal confirmó que analiza explotar fuentes "no convencionales" de gas natural mediante fractura hidráulica (conocido como fracking).
Con ello, explicó Sheinbaum Pardo durante su mañanera en Palacio, se busca enfrentar la dependencia de ese combustible importado de Estados Unidos (75% del consumo nacional, según reveló la presidenta), aunque con la condición de que se usen "tecnologÃas" que disminuyan el impacto ambiental.
De inmediato hubo quien levantó la mano para el trabajo. Como confiaron a LPO morenistas dentro de la Jucopo de San Lázaro, el diputado federal Napoleón Gómez Urrutia estarÃa buscando al director de Petróleos Mexicanos, VÃctor RodrÃguez Padilla, para que sea el Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos, Siderúrgicos y Similares el que opere el nuevo proyecto presidencial.
Contra la posición del núcleo duro de Los Puros de Morena, donde milita el histórico lÃder minero, Gómez Urrutia habrÃa manifestado a sus compañeros diputados que de abrirse la fractura hidráulica en el paÃs el negocio debe quedar en manos de empresas mexicanas, en vez de las mineras canadienses a las cuales incluso tiene demandadas (el caso de la Orla Mining en la mina Camino Rojo).
El gobierno plantea contratos mixtos en fracking, pese al escepticismo sobre regulación
La oposición al fracking de Los Puros y Duros de Morena se manifestó en el sexenio del presidente López Obrador abiertamente, es decir con prohibiciones explÃcitas contra esta forma de minerÃa, y muchos recuerdan la renuncia del titular de la SecretarÃa de Medio Ambiente de AMLO, VÃctor Toledo, quien acusó a Poncho Romo de promover y aprobar concesiones mineras con el uso del fracking a espaldas del titular del Ejecutivo.
En ese conflicto, Gómez Urrutia se colocó del lado de Toledo, pero ahora parece ser que busca ganar el negocio a personajes como VÃctor Villalobos Arámbula (operador de Poncho Romo en el gabinete del sexenio pasado). La idea del lÃder sindical es buscar la ayuda del director de Pemex para que sus amigos mineros y empresarios tengan preferencia en las contrataciones y concesiones.
Asà lo explicó el propio Gómez Urrutia en un texto que publicó en La Jornada en marzo pasado: "La clase trabajadora enfrenta al menos dos grandes amenazas. Por un lado, el resurgimiento de polÃticas arbitrarias, racistas y unilaterales que impactan negativa y directamente a las y los trabajadores. Por otro, el avance acelerado de la tecnologÃa: el uso de la inteligencia artificial, la digitalización, la robotización, que con frecuencia se implementan sin la participación de quienes serán más afectados: nuevamente, las y los trabajadores".
"Los resultados son evidentes y desafortunados: reajustes, despidos, paros técnicos e incluso el cierre de fuentes de empleo formales y organizadas. No sólo estamos frente a transformaciones profundas en el ámbito técnico, también en el ético y es pertinente empezar a movilizarse para salvaguardar los derechos ya ganados". Esa es la nueva movilización de los obreros en favor de un negocio que podrÃa dar rentables ganancias al Sindicato Minero.
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