Tijuana no puede seguir esperando. Lo digo de frente y con claridad: con la seguridad de quienes cuidan la vida no se negocia. El gremio médico y el personal de salud no son solo profesionales de excelencia; son la clase trabajadora que sostiene a nuestra ciudad, y hoy, ese motor humano está bajo asedio.
Lo que hoy vive el sector médico en Tijuana es un sÃntoma alarmante que no admite más diagnósticos, sino acciones contundentes. Las autoridades federales y de la fiscalÃa deben asumir su responsabilidad de manera integral.
No basta con la voluntad; se requieren resultados, detenciones y el desmantelamiento de la impunidad que permite estas agresiones. Es imperativo dar con los responsables de los hechos recientes, porque quien atenta contra un médico, atenta contra el tejido mismo de nuestra sociedad.
Mi compromiso es con la gente. Como Diputado de esta frontera, mi lealtad primera es con las familias tijuanenses y con los trabajadores que salen cada dÃa con el miedo de no regresar.
Respaldo con total convicción el proyecto de nación y las decisiones de nuestra Presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, porque sé que su visión es de justicia social. También a los trabajos realizados hasta el momento por el Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar GarcÃa Harfuch. Sin embargo, la transformación solo es real si llega a las calles de Tijuana.
Y hemos de recordar que primero está la gente. La polÃtica de seguridad debe traducirse en protección efectiva para el médico de guardia, para la enfermera en el transporte público y para el personal administrativo de nuestras clÃnicas.
A las autoridades encargadas de la procuración de justicia: la coordinación no es una opción, es una obligación constitucional. La ciudadanÃa demanda ver a los responsables ante la ley. No permitiremos que el miedo se convierta en la norma ni que el turismo médico, orgullo de nuestra tierra, colapse por la inacción.
Desde la Cámara de Diputados, no seré un espectador. Seré la voz que exija desde la tribuna que se voltee a ver a Baja California con la firmeza que la crisis amerita.
Cuidar a quienes nos cuidan no debe quedar en promesa, es un deber moral y una urgencia pública.
Justicia para el gremio médico. Seguridad para Tijuana.
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