Ualá logró reducir a la mitad su índice de morosidad en el último año, al pasar de 22% a 10.68%; sin embargo, el indicador todavía se encuentra muy por encima del promedio del sistema bancario mexicano, que se ubicó en 2.29%, lo que mantiene bajo observación la evolución de su cartera.
Expertos consultados por LPO coincidieron en que aún es pronto para determinar si la situación representa un riesgo financiero para el banco. Señalaron que la tendencia descendente se mantiene desde que en 2023 adquirió ABC Capital y obtuvo licencia bancaria en México.
Sin embargo, heredó una cartera vencida que llegó a alcanzar niveles superiores al 70%, por lo que los especialistas ven favorable el avance de la reducción en su morosidad, aunque advierten que, si en diciembre no mostrara avances, ahí sería una verdadera alerta para las autoridades mexicanas.
"Lo que hay que ver es cómo se va comportando la cartera. Ualá ha ido mejorando la cartera", señaló Álvaro Vértiz, socio director de DGA Group.
El caso de Ualá no es aislado. Otros neobancos también han enfrentado niveles elevados de morosidad, una situación relacionada con los segmentos a los que dirigen sus productos de crédito y con modelos de originación que buscan ampliar el acceso financiero a través de procesos digitales.
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De acuerdo con los más recientes datos de la CNBV, el índice de Morosidad (IMOR) de Banco Bineo, adquirido hace casi un año por Klar, es de 18.55%; le sigue Openbank en 11.26%; mientras que el nivel de Banco Plata es de 7.41%.
Para Guillermo Guzmán, director de la academia de inversiones Trading Advisor, el IMOR que presentan estos neobancos en comparación con instituciones tradicionales tiene que ver con su esquema de querer escalar rápido, ofrecer servicios más fáciles, con tarjetas sin anualidad y menos filtros.
Agrega que estas carteras digitales usan el "modelo de originación", que es un conjunto de reglas que estas instituciones utilizan para determinar a quién prestan y cuál es el riesgo aceptado, pero señaló que ese tipo de modelo no está probado al 100%.
Además, se trata de una estrategia que conlleva retos, como estar más expuestos al lavado de dinero, por lo que, según el experto, sería deseable que las autoridades regulatorias y financieras pusieran mayor atención con mayores controles y regulaciones.
Para Guzmán, el escenario de estos neobancos es que si no mejoran sus modelos pueden ser comprados, como en el caso de Bineo, que era de Banorte o se podría ver una primera quiebra, como un ejemplo para los demás.
Los especialistas coinciden que aún hay tiempo para ver el desarrollo de las carteras de los bancos digitales, que, además, en casos como Ualá, cuentan con un índice de capitalización muy por arriba del esperado por la CNBV, lo que también lo hace más resiliente.
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