Pemex se mantiene en el terreno negativo en el arranque del año, con una pérdida neta de 46 mil millones de pesos (2,500 millones de dólares) y señales persistentes de presión operativa, en un contexto de menores ventas, deterioro de activos y mayores costos financieros.
El resultado, superior al registrado en el mismo periodo de 2025, refleja las dificultades de la empresa productiva del Estado para estabilizar su desempeño, pese a un entorno que en teorÃa podrÃa ser más favorable por los precios del crudo por arriba de los 90 dólares por barril durante el periodo.
En el frente operativo, la producción de hidrocarburos lÃquidos se ubicó en 1.652 millones de barriles diarios, apenas por encima de los 1.635 millones reportados un año antes, pero todavÃa lejos de la meta del gobierno de Claudia Sheinbaum de 2 millones de barriles diarios. El rezago refuerza la incertidumbre sobre la capacidad de Pemex para elevar su plataforma productiva en el corto plazo.
A esta presión se suma la situación de liquidez. La petrolera mantiene pasivos con proveedores por 375 mil millones de pesos (alrededor de 21 mil millones de dólares), una cifra que, aunque representa una reducción frente al trimestre previo, sigue reflejando tensiones en su flujo de efectivo.
En contraste, Pemex reportó una disminución relevante en su deuda financiera, que al cierre del primer trimestre se ubicó en 79 mil millones de dólares, una baja de 7% frente al año pasado y su nivel más bajo desde 2014. El ajuste ha sido uno de los principales ejes de la estrategia financiera reciente, aunque no ha logrado compensar el deterioro en otras variables clave.
RodrÃguez apuesta a que una alianza con Petrobras acelere el interés de otras petroleras por Pemex
Bajo ese escenario, crece la incertidumbre sobre el alcance del acuerdo de cooperación energética que los gobiernos de México y Brasil buscan impulsar junto con Petrobras.
Aunque el director de Pemex, VÃctor RodrÃguez Padilla, señaló en conferencia con analistas que las conversaciones avanzan hacia un entendimiento amplio -que incluirÃa exploración y producción, refinación, petroquÃmica y energÃas alternativas-, hasta ahora no existe un proyecto concreto.
La expectativa del mercado está puesta en las próximas semanas, cuando la presidenta Claudia Sheinbaum visite Brasil, en un encuentro que podrÃa dar señales más claras sobre la viabilidad del acuerdo. No obstante, el punto de inflexión se anticipa hacia septiembre, cuando Petrobras presente su nuevo plan de inversión.
Por ahora, el deterioro financiero y operativo de Pemex, junto con los problemas de liquidez reflejados en los adeudos a proveedores y episodios recientes que han afectado su credibilidad, como el desastroso manejo informativo sobre el derrame en el Golfo asociado a un ducto de Pemex, limitan el margen para concretar un anuncio de gran alcance en el corto plazo.
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