El anuncio de un acuerdo entre la Concacaf y Netflix para la televisación de los partidos de la selección mexicana genera preocupación en el oficialismo.
Al interior de Morena señalan que el hecho de que la plataforma tenga los derechos de competiciones como la Copa Oro o la Liga de Naciones de la Concacaf, podrÃa repercutir de modo negativo en el ánimo de cierta franja de la población.
El comentario que domina diversas reuniones es que la televisión abierta es la única manera de vincularse con el seleccionado nacional, sobre todo cuando los torneos se juegan fuera del paÃs.
Entienden que llevar los partidos al streaming rompe una tradición esencial: el acceso gratuito y democrático al deporte favorito de los mexicanos.
El modelo, además, señalan, es regresivo y excluyente: en un paÃs con alta desigualdad económica, es complejo obligar a la gente a pagar un servicio de streaming solo para poder ver a su selección.
Concacaf y Netflix apuestan por rentabilidad, mientras la polÃtica deportiva cede y se subasta un patrimonio emocional. La ironÃa es contundente: lo más "nacional" se vuelve inaccesible. El mensaje es claro: quien no paga, queda fuera. Eso no es innovación, es exclusión.
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