El futuro inmediato de Pemex domina las principales conversaciones en el sector petrolero. Esta semana trascendió que la empresa estatal recurrirá a la figura de contratos mixtos para la explotación de campos y el pago del monumental pasivo con proveedores, deuda que ha tumbado la producción.
La decisión de Pemex de no facilitar información sobre sus operaciones y finanzas y la nula presencia pública del director general Víctor Rodríguez siembran abonan a todo tipo de teorías e incluso se habla, en ciertos círculos, de la privatización de parte de la empresa, en un esquema como el de la brasilera Petrobras o la colombiana Ecopetrol. Un giro que sería muy problemático para el discurso de la 4T.
En esos esquemas, los privados llevan adelante la operación de las empresas pero los Estados se resguardan la llamada acción de oro, lo cual les da un fuerte poder de supervisión.
El sector energético ve con poco optimismo la noticia que filtró periódico El Financiero el día de ayer sobre los supuestos 11 proyectos que integrarán un primer paquete de contratos mixtos con los que espera obtener poco más de 8 mil millones de dólares. Carlos Slim es uno de los principales participantes. "El único que tiene suficiente dinero para entrarle al negocio", señalan ejecutivos del sector.
El monto equivale a un tercio de la deuda que la petrolera tiene con proveedores, pero representa solo el 4% de la producción de hidrocarburos líquidos y 13% de la producción de gas natural registrado, en promedio, durante los primeros cinco meses de 2025.
Participantes del mercado consultados por LPO, coincidieron que se trata de una estrategia con poco impacto para las necesidades que tiene Pemex, por lo que lo entiende como una medida urgente por parte de Rodríguez Padilla para empezar a ofrecer algún resultado positivo durante su gestión.
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Y es que a ya más de diez meses en la dirección de la torre de Anzures, los problemas no dejan de rodear a la petrolera, desde el lento pago a los proveedores que, acusan, está a punto de llevar a la quiebra a los más pequeños; dudas entre las grandes empresas para asociarse con la petrolera debido a esta situación; la dificultad para mantener la producción a flote y generar recursos para enfrentar su deuda financiera que ronda los 100 mil millones de dólares; entre otras situaciones operativas.
Además, para el mercado no queda claro que esta administración esté dando pasos hacia una nueva dirección y aún se espera el prometido plan de negocios que, según dijeron sus directivos meses atrás, será entregado para la última parte del año.
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