Desde el Senado , el director general de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, lanzó una advertencia contundente: la dependencia del gas natural proveniente de Estados Unidos se ha convertido en un riesgo de soberanía energética para México. Durante su participación en el Foro Nacional de Energía, el funcionario alertó que más del 70% del gas consumido en el país es importado, y en algunos momentos críticos, la cifra ha llegado hasta 96%.
"El gas es más importante que el petróleo en este momento. Es el combustible de la transición energética y sostiene la economía mexicana. Pero más de la mitad proviene del exterior. Si Estados Unidos cierra la llave, México literalmente se queda a oscuras", advirtió Rodríguez.
El funcionario explicó que el gas natural representa hoy la principal fuente para generar electricidad en el país, por su alta eficiencia. "La mayoría de las plantas de generación eléctrica funcionan con gas. La vulnerabilidad que tenemos es enorme. Esta dependencia no es solo energética, es geopolítica", agregó.
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Rodríguez sostuvo que la situación es resultado de una estrategia de integración energética que hoy luce insostenible. "Durante años importamos gas barato y dejamos de buscar el nuestro. Fue tan cómodo traerlo por gasoducto desde Texas que no desarrollamos nuestra propia capacidad", lamentó.
En la actualidad, Pemex importa gas seco por gasoducto a un precio cercano a tres dólares el millar de pies cúbicos, mientras que el gas natural licuado puede costar hasta cuatro veces más. Ante ese panorama, Rodríguez defendió la necesidad de explorar nuevos yacimientos de gas en territorio nacional. Mencionó regiones como Campeche, Veracruz, Puebla y Baja California como zonas con potencial, y subrayó que su mandato como director de Pemex es "salir a buscar gas donde sea que haya".
El Plan Estratégico 2025-2030 de Pemex contempla elevar la producción nacional de gas natural de 3,500 millones a 5,000 millones de pies cúbicos diarios para 2028, y mantener esa meta hasta 2035. Para lograrlo, la petrolera prevé explotar campos convencionales y no convencionales, incluyendo algunos en aguas profundas y zonas como Burgos y la Cuenca de Veracruz.
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Sin embargo, esta estrategia enfrenta críticas por su posible uso de fracking, técnica altamente cuestionada por su impacto ambiental. Diversas organizaciones han señalado que apostar por métodos no convencionales contradice los compromisos climáticos del país. Aun así, Rodríguez Padilla insistió: "No se trata solo de producción energética, sino de soberanía. Necesitamos romper esta dependencia. Es una decisión que debe tomar el pueblo de México".
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