La agencia Fitch Ratings elevó en dos niveles la calificación crediticia de Petróleos Mexicanos (Pemex) luego del respaldo financiero que recibió la empresa por parte del gobierno federal. La nota, que pasó de B+ a BB, aún se ubica dentro del rango considerado como grado especulativo, pero con perspectiva estable - es decir, sin peligro de cambio a corto plazo-.
La clave de la decisión de Fitch fue la finalización exitosa de una emisión internacional de bonos precapitalizados, conocidos como P-Cap, por la cual el gobierno mexicano colocó 12,000 millones de dólares en bonos a una tasa de 5.5% para "optimizar el costo financiero tanto de Pemex como del sector público, con la reducción gradual los intereses, además de atender la deuda de corto plazo y pagar amortizaciones para 2025 y 2026", según palabras de la propia titular de la Unidad de Crédito Público MarÃa del Carmen Bonilla.
Esto hizo a Fitch considerar que la relación entre la empresa y el gobierno se ha fortalecido, lo que justifica una mejor calificación.
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Según Fitch, este respaldo demuestra un compromiso más sólido del gobierno con la empresa. La agencia vio con ojos positivos los cambios legales que realizó el gobierno mexicano que permiten que Pemex comparta su lÃmite de endeudamiento con la SecretarÃa de Hacienda. "Esto refuerza el control del gobierno sobre las decisiones financieras de la empresa y muestra un mayor nivel de supervisión estatal", aseguró Fitch.
Aunque la calificación general subió, la situación financiera de Pemex sigue siendo frágil. Fitch destaca que la empresa tiene altos niveles de deuda (98.8 mil millones de dólares al cierre de junio), baja liquidez y pérdidas constantes en sus operaciones, sobre todo en el negocio de refinación. Además, enfrenta una carga de intereses que equivale a más de la mitad de sus ingresos operativos en un trimestre.
La agencia también menciona que hay una fuerte presión por parte del gobierno para que Pemex mantenga o aumente su participación en el negocio de refinación, lo que podrÃa seguir afectando sus finanzas si no recibe más apoyo estatal.
Según Fitch, el respaldo demuestra un compromiso más sólido del gobierno con la empresa.
Por otro lado, los problemas ambientales, de seguridad y de gobernanza siguen siendo un factor negativo en la evaluación de la empresa. Fitch menciona múltiples incendios, fugas de materiales peligrosos y accidentes laborales que han puesto en riesgo a empleados y comunidades cercanas a sus instalaciones. Estas situaciones afectan tanto su reputación como su capacidad para atraer inversiones.
Aun asÃ, la mejor calificación refleja que, mientras el gobierno mantenga el apoyo financiero, Pemex puede seguir cumpliendo con sus pagos de deuda en el corto plazo. Fitch advierte que si el gobierno dejara de respaldar a Pemex o si bajara la calificación de la deuda soberana, la nota de la petrolera también podrÃa bajar. En cambio, si hay más apoyo explÃcito o una mejora en la calificación del paÃs, la calificación de Pemex podrÃa volver a subir.
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