En poco más de dos semanas Marcelo Ebrard viajará a Washington para la primera revisión formal del T-MEC. Tras abandonar la apuesta por aranceles cero, el secretario de EconomÃa buscará preservar la ventaja relativa de México dentro del acuerdo y fortalecer las cadenas regionales de valor.
La segunda ronda de negociaciones del T-MEC en México dejó claroscuros, pues Ebrard escuchó el mensaje desde Washington: "Estados Unidos ya cambió polÃticamente. La mirada es global y no va a cambiar". Sin embargo, el funcionario esquiva un discurso derrotista para concentrarse en una narrativa de fortaleza para México, donde no solo permanezcan las ventajas competitivas frente a otros paÃses, sino la oportunidad de fortalecer cadenas de valor.
Desde el sector privado, esa lectura tiene eco. En diálogo con LPO, Juan Carlos Baker, exsubsecretario de Comercio Exterior y actual presidente de la Comisión de Comercio y PolÃticas de Inversión del CapÃtulo Mexicano de la Cámara Internacional de Comercio (ICC México), reconoció que el viraje en la estrategia de Ebrard resulta más realista.
"Obviamente es un mensaje duro -para industrias como el automotriz-No es un escenario ideal, no es algo que vaya a gustar a nadie, pero me parece que es un reflejo de la realidad y tenemos que ser estratégicos", afirmó.
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El equipo de EconomÃa entiende que las próximas conversaciones no serán tersas pues hay puntos sobre la mesa delicados, en particular relacionados con las reglas de origen, donde se estima que Estados Unidos apretará la negociación, pero sostienen que el mejor panorama para el paÃs será mantener tasas más bajas frente a otros socios comerciales.
Vale recordar que las reglas de origen para el sector automotriz con el T-MEC pasó de 62 a 75% y se estima que suba a 85% en esta nueva revisión, a fin de acotar la industria china.
Además, en el gobierno sostienen que ese endurecimiento puede ser una oportunidad para el paÃs en sectores como los semiconductores, donde Washington busca relocalizar hasta 70% de su consumo en la región y México apenas participa con el 4% de este producto.
Baker, por su parte, sostiene que el riesgo de fondo es que si haces las reglas de origen muy estrictas lo que va a pasar es que vas a asfixiar a las cadenas de suministro "porque las decisiones de proveedurÃa las hacen tomando en cuenta disponibilidad de insumos, tiempo para acceder a ellos", entre otros aspectos.
"El riesgo es que, si los paÃses llegan a una regla de origen por ejemplo de 100% norteamericana, algunas empresas no van a poder llegar", advirtió el titular del ICC, quien sostiene que hay elementos para pensar que el T-MEC continuará como acuerdo trilateral, aunque también advierte que Ebrard y su equipo deben fortalecer, en paralelo, una estrategia de diversificación comercial.
Más allá del debate sobre las reglas de origen, la pregunta que rodea el futuro encuentro es si el equipo negociador mexicano logrará convencer a Washington de las fortalezas económicas del paÃs. El equipo de EconomÃa mantiene el discurso de que el peso se mantiene fuerte, la inflación "está controlada" y el sistema bancario está sólido.
Sin embargo, no todos comparten ese optimismo. Para Ignacio MartÃnez, académico de la UNAM, el talón de Aquiles de México es la debilidad de la demanda interna, un factor que podrÃa restarle poder de negociación frente a Washington.
El especialista agregó que otro tema sensible será el de propiedad intelectual, donde Estados Unidos buscará elevar la protección de las patentes farmacéuticas. También habrá presión sobre el capÃtulo anticorrupción.
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El paÃs actualmente ya cuenta con un trato preferencial para exportar a Estados Unidos: el 85% del comercio entre ambos paÃses está protegido por el T-MEC, en tanto que hay descuentos en el sector automotriz de entre 15 y 25% por las piezas fabricadas en Estados Unidos. Además, Trump anunció incentivos en el acero y el aluminio para empresas interesadas en invertir en ese paÃs.
En EconomÃa admiten que el escenario cambió: ya no se negocia cómo ampliar beneficios comerciales, sino cómo evitar que México pierda terreno frente al endurecimiento proteccionista de Washington.
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