La posibilidad de una reforma fiscal volvió a aparecer en agenda luego de que el coordinador de la bancada de Morena en diputados Ricardo Monreal Ávila mencionara que será necesario comenzar a evaluar alternativas para dar viabilidad al plan de gobierno. Aunque en Hacienda lo discuten internamente, la presidenta Claudia Sheinbaum sigue eludiendo el debate en público.
El tema, según dicen a LPO fuentes de la Secretaría de Hacienda, se mantiene en la órbita de diversas conversaciones y tiene como objetivo expandir la base contributiva. Un movimiento que por ahora no cobra más fuerza debido a la tensión con Estados Unidos y los efectos de incertidumbre que esta genera en el público inversor.
"Es un buen momento para realizar una reforma, porque cada vez tenemos menos espacio fiscal y hay muchos anuncios de política pública que requieren recursos", aprovecha para posicionarse ante la reapertura de la discusión Alejandra Macías, directora del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), en diálogo con LPO.
Aunque los ingresos tributarios crecieron casi un 9% en lo que va del año, principalmente por una mejor fiscalización y el cobro de un impuesto a las importaciones, la mejora por esa vía tiene un techo. "No es suficiente", asegura Macías. El gobierno viene de un año electoral en el que el déficit alcanzó su nivel más alto desde 1988: 5.7% del PIB.
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En la Secretaría de Hacienda se discute un esquema de reforma centrado en ampliar la base tributaria. El enfoque, dicen, estaría más puesto en que los estados y municipios mejoren su recaudación más que en tocar los impuestos federales.
En ese sentido, uno de los impuestos más señalados es el predial, que es de competencia municipal. Hoy representa apenas el 0.25% del PIB, muy por debajo de países como Brasil (1.5%) o Colombia (1.6%), según datos de la OCDE. Las razones: muchos municipios no tienen catastros actualizados, hay exenciones amplias, y las capacidades técnicas son muy limitadas.
México tiene ingresos tributarios de apenas el 14% del PIB, el nivel más bajo de la OCDE y muy por debajo del promedio latinoamericano
Otro de los focos que puede garantizar una reforma sin poner nuevos impuestos está en las llamadas renuncias recaudatorias, por deducciones, exenciones y estímulos que, muchas veces, terminan beneficiando a grandes contribuyentes. De acuerdo con el último informe oficial de la Secretaría de Hacienda, el Estado dejará de recaudar 1.57 billones de pesos en 2025 por este tipo de beneficios, que equivale a un 4.8% del PIB.
Solo en el ISR empresarial -es decir, el impuesto sobre la renta que pagan las empresas por sus utilidades- se estiman renuncias recaudatorias por más de 150,000 millones de pesos. En el caso del ISR para personas físicas, que incluye deducciones personales y exenciones, la cifra supera los 385,000 millones. El IVA, que es el impuesto al consumo, representa la mayor pérdida: más de 653,000 millones de pesos en beneficios fiscales. Aunque eliminar todos esos beneficios no garantiza recuperar el 100% de esos recursos, muestran claramente cuánto margen hay para una reforma.
En este contexto, Macías propone revisar exenciones injustificadas: "Tenemos que dejar de exentar el impuesto a los autos eléctricos. Ya los incentivamos, están en la calle, y siguen contaminando. Pero además son los más caros del mercado".
Otra vía para fortalecer los ingresos, según Macías, son los impuestos a productos que generan efectos negativos en la salud pública, como el tabaco, el alcohol y las bebidas azucaradas. Subir esas tasas -dice- que están muy bajas, no busca castigar a los consumidores, sino desincentivar su uso y reducir los costos asociados al sistema de salud.
Otro punto que suele aparecer cada vez que se habla de reforma fiscal es el de la informalidad laboral, que en México afecta a más de la mitad de la población ocupada. Sin embargo, Macías advierte que no es ahí donde está el el mayor problema recaudatorio: "La base no gravable por informal no es un gran problema, al contrario de lo que se dice. Es que en general los salarios son tan bajos, que el ISR que podrías cobrar no es significativo para resolver el problema de los ingresos públicos".
También hay propuestas desde la sociedad civil. Un reciente informe de Oxfam México señaló que el país tiene ingresos tributarios de apenas el 14% del PIB, el nivel más bajo de la OCDE y muy por debajo del promedio latinoamericano. Según sus cálculos, una reforma progresiva podría aumentar la recaudación hasta en 993 mil millones de pesos anuales.
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