El costo de la canasta alimentaria, que define la lÃnea de pobreza extrema, subió 2.8% en las zonas rurales y 4.1% en las urbanas en agosto. Esto significa que en el campo el incremento quedó por debajo de la inflación general anual, que fue de 3.6%, mientras que en las ciudades lo superó. El alza fue bastante menor a 2024, cuando los aumentos fueron de 5.9% y 6.0%, respectivamente. Esto refleja una desaceleración en el costo de los alimentos básicos.
El INEGI, que desde julio asumió la actualización mensual de este indicador, explicó que el alza en alimentos y bebidas consumidas fuera del hogar, la carne de res y, en el ámbito urbano, la leche pasteurizada, fueron los principales responsables del aumento en el costo de la canasta alimentaria.
Creció la pobreza laboral en el segundo trimestre
En el caso de la lÃnea que considera tanto alimentos como otros bienes y servicios, los incrementos fueron de 2.9% en zonas rurales y 3.4% en las urbanas, ambos por debajo de la inflación general. En el ámbito rural los rubros no alimentarios que más presionaron fueron cuidados personales y educación, cultura y recreación, mientras que en las ciudades destacaron educación y cuidados personales, junto con el alza de alimentos que incidió en más del 60% del aumento total.
El gasto mensual necesario para adquirir esa canasta alimentaria llegó en agosto a 1,850.73 pesos por persona en el medio rural y a 2,452.05 pesos en el urbano. Si además se suman los bienes y servicios no alimentarios, que incluyen desde transporte hasta educación y cuidados personales, la lÃnea de pobreza por ingresos alcanzó 3,394.06 pesos en el campo y 4,722.01 pesos en las ciudades.
Con estas cifras, el INEGI busca dar un seguimiento mensual al costo de las canastas básicas para medir la pobreza en México, que ahora podrá compararse con la evolución de la inflación y otros indicadores económicos.
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