Mientras el mercado celebra el repunte de los bonos de Pemex, analistas advierten que un rescate explÃcito de la petrolera estatal podrÃa tener un costo fiscal significativo y reavivar tensiones entre la polÃtica energética y la inversión social.
La discusión se activó tras la suba de la cotización de los bonos de la petrolera desde principios de junio. Inversionistas apuestan a que el equipo de Claudia Sheinbaum pueda absorber una porción de la deuda de Pemex, ya sea mediante garantÃas soberanas o a través de un canje parcial por deuda del Tesoro.
Aunque un apoyo del gobierno federal a Pemex no serÃa una novedad en términos prácticos, sà implicarÃa una señal polÃtica y financiera contundente. "En el pasado el gobierno ya venÃa pagando parte de la deuda de Pemex, pero si se absorbe la deuda, la señal serÃa mucho más explÃcita. Se formalizarÃa lo que el mercado ya asumÃa: que es deuda soberana", explicó a LPO Marco Oviedo, estratega de XP Investments.
La lectura de Oviedo es que este tipo de respaldo explÃcito podrÃa aliviar algo de incertidumbre para los tenedores de bonos, pero también consolidarÃa un giro que compromete aún más al fisco. "El gobierno ya absorbió 6 u 8 puntos del PIB de deuda en los últimos seis años, y parte de eso fue por Pemex. Esto va a seguir, y las calificadoras ya lo están contemplando", advirtió.
Desde el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), César Rivera coincide en que, en términos prácticos, Pemex ya fue rescatada. "En el sexenio pasado recibió beneficios fiscales, como la reducción del Derecho de Utilidad Compartida (DUC), y transferencias directas para solventar vencimientos", detalló. Solo entre ambos mecanismos, Rivera estima un monto total de 1.87 billones de pesos en apoyos entre 2018 y 2024.
La diferencia, explica, es que esos mecanismos eran más bien discrecionales. "Con la reforma del régimen de hidrocarburos se está formalizando este apoyo fiscal, y siguen existiendo las transferencias desde Sener. Tan solo en 2025 están estimadas en 136,000 millones de pesos", remarcó.
El impacto en las finanzas públicas no es menor. "Ese gasto tiene un costo de oportunidad. Representa menos recursos para salud, educación u otros sectores estratégicos. Y lo preocupante es que se sigue apostando a una industria en declive estructural: el petróleo no tiene ya el futuro de antes, y hacia 2030 se espera una caÃda en la demanda global", planteó Rivera.
Óscar Ocampo, director de Desarrollo Económico del IMCO, considera poco probable que se concrete un rescate formal de Pemex: "Las finanzas públicas hoy no tienen margen para absorber esa deuda. Puede haber polÃticas de apoyo, pero no veo posible un rescate", sostuvo en diálogo con LPO.
Según datos del propio Ocampo, la deuda de Pemex representa el 5.7% del PIB mexicano. Un número difÃcil de ignorar, especialmente en un contexto donde la producción petrolera está en mÃnimos históricos. "México produce hoy lo mismo que en 1979. El modelo de Pemex está agotado. Tiene campos en declive y no cuenta ni con los recursos ni con la tecnologÃa para invertir en aguas profundas o yacimientos no convencionales, que es donde hoy se encuentra el recurso", advirtió.
Un respaldo explÃcito a la deuda de Pemex podrÃa tener consecuencias más allá del presupuesto. Oviedo alerta que, en caso de formalizarse, "puede impactar en la calificación crediticia del soberano". Moody's, que hasta ahora distinguÃa entre Pemex y el gobierno federal, podrÃa alinear su nota a la baja, como ya hacen S&P y Fitch.
También podrÃa haber un efecto en los mercados. "El tipo de cambio podrÃa verse afectado de forma marginal, y las tasas de interés para México subirÃan. Porque en la práctica se está reconociendo que la deuda de Pemex es deuda del Estado", explicó Oviedo.
Frente a este panorama, la opción de "patear el problema" sigue siendo una posibilidad. "Este gobierno tiene el Congreso, tiene el control polÃtico y puede seguir legislando apoyos. Ya lo viene haciendo. Es una decisión polÃtica", concluyó Oviedo.
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