Las idas y las vueltas de Donald Trump y su política arancelaria están erosionando la buena percepción que generó su regresó a la Casa Blanca en los mercados. Así lo entiende el secretario de Hacienda Rogelio Ramírez de la O, que ganó peso en el gabinete durante el fin de semana y tuvo varios intercambios personales con Claudia Sheinbaum.
Ramírez de la Otuvo además una larga conversación con representantes de fondos y bancos donde esgrimió las fundamentales de la economía ante el iresgo que implica Trump.
El staff de la Secretaría de Hacienda siguió muy de cerca, en los últimos días, el movimiento de Wall Street. La conclusión es que los inversores rechazan la guerra arancelaria, especialmente, si Trump no ejecuta primero recortes impositivos y políticas de desregulación.
Entre el fin de semana y ayer lunes, cuando Trump habló por teléfono con Sheinbaum, cayeron los rendimientos de los bonos del Tesoro de EU, así como también las acciones de las principales empresas de tecnología. El mercado, en la perspectiva de Hacienda, no acepta la tesis del secretario de comercio Howard Lutnik, de que los aranceles bien planificados serían positivos para EU.
Goldman Sachs estimó el lunes a primera hora que los aranceles a Canadá y México, si se mantenían, sumarían un 0,7% a los precios al consumidor y reducirían un 0,4% el crecimiento económico.
Deutsche Bank, por su parte, estimó que un arancel del 25% a México elevaría el precio promedio de los vehículos nuevos en Estados Unidos en 1.300 dólares y reduciría las ventas anuales en un 20%.
Ramírez de la O también conoce, por ciertos contactos que tiene en Nueva York, que la jugada de Trump dejo muy mal ubicados a la jefa de gabinete Susie Wiles y al secretario del Tesoro Scott Bessent: ambos funcionarios la semana pasada hablaron con empresarios y banqueros y en esas conversaciones descartaron aranceles del 25% a todos los bienes y servicios que fue lo que finalmente Trump amagó con imponer.
Otra observación tiene que ver con el tipo de cambio: Ramírez de la O entiende que los aranceles harían más fuerte al dólar pero que esto, a su vez, contrasta con lo que quiere Trump que es un dólar más barato para mejorar su balanza comercial con el resto de los países.
En Hacienda creen que el malestar de Wall Street puede ser funcional a México pero con limites: si Trump amaga y no impone aranceles de modo recurrente, y esto es registrado por el mercado, puede que los inversores dejen de tomar en serio las advertencias arancelarias y no castiguen a Trump con sus decisiones.
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