Aunque en los últimos años ha crecido el interés de las sociedades financieras populares (Sofipos) por convertirse en bancos, e incluso el regulador bancario, la CNBV, atiende ya algunas solicitudes, se trata de un proceso tardado que revela una regulación mucho más robusta ante el temor en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) de cualquier vulneración al sistema financiero.
Actualmente la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) revisa cuatro solicitudes, pero de acuerdo con expertos, solo una saldrá este año: la de NU, cuya licencia fue aprobada, pero aún no le han dado luz verde. El resto aún tendrá que esperar a un largo proceso de revisión, en una intención del titular de Hacienda por limitar estas licencias, de acuerdo con un alto ejecutivo del sector.
La fuente, que pidió anonimato, explicó que la autoridad hacendaria está implementando procesos mucho más minuciosos para este tipo de entidades financieras que buscan transitar a banca. "Es un mensaje por parte del secretario Edgar Amador para desincentivar a otras Sofipos a seguir el mismo camino y es una salvaguarda del IPAB", afirmó el ejecutivo, que conoce de primera mano estos diálogos en Hacienda.
El temor esta suscrito en un contexto de mayores controles financieros desde el Tesoro de Estados Unidos en su combate contra el financiamiento a cárteles del narcotráfico, pero también tras el reciente caso de quiebra de la sofipo CAME.
Lo que el gobierno analiza es que las Sofipos aún no han demostrado ser un sector lo suficientemente sólido, por lo que genera amplias dudas su transición a banco, pues implicaría una mayor supervisión y entrar a un mercado muy concentrado y competitivo. "Ese cambio puede ocasionar riesgos a los nuevos bancos", opinó José Luis Clavellina, director de investigación del CIEP.
Además, la quiebra de un neobanco implicaría para el gobierno recurrir a los fondos del IPAB para apoyar a los clientes de esas instituciones financieras.
A febrero, el Fondo de Protección al Ahorro Bancario del IPAB cuenta con recursos por hasta 124,441 millones de pesos, si bien ahora todos los programas están consolidados por uno solo, los expertos aseguran que el presupuesto se mantiene y ha ido creciendo en los últimos años. Por otro lado, tampoco se observa algún riesgo sistémico para el sector financiero.
No obstante, el encargado de las finanzas públicas sigue con sumo cuidado la entrada de nuevos actores al sector financiero en un momento de mayor vigilancia por parte del gobierno estadounidense y la recién quiebra de CAME. "El secretario busca demostrar a otras Sofipos que obtener la licencia bancaria no será un proceso sencillo", aseguró la fuente anónima.
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