México enfrenta una disyuntiva entre reducir el déficit, mantener el apoyo a Petróleos Mexicanos (Pemex) y sostener los programas sociales, mientras la deuda se encamina hacia 55% del PIB en los próximos años, advirtió Moody's Ratings.
En su conferencia anual, la agencia calificadora explicó este jueves el deterioro que ha observado en las finanzas públicas durante los últimos años y señaló que el Gobierno no puede alcanzar simultáneamente responsabilidad fiscal, soberanía energética y un modelo redistributivo, especialmente en un contexto de bajo crecimiento económico.
Renzo Merino, responsable del análisis de riesgo soberano de México en Moody's, resumió el dilema como una "trinidad imposible".
El mercado vuelve a hablar de la posible pérdida del grado de inversión
"Tiene que elegir dos, pero los dos no se pueden", señaló el especialista, al explicar que los tres objetivos no apuntan en la misma dirección bajo las actuales condiciones de crecimiento y deuda.
El problema se ha agudizado por la trayectoria de la deuda. Hace un año, Moody's estimaba que la carga de la deuda se estabilizaría alrededor de 50% del PIB. Sin embargo, después de un incremento de casi 10 puntos porcentuales desde 2023, la calificadora ahora prevé que se aproxime a 55% del PIB en los próximos años.
En un escenario de crecimiento cercano a 1% y sin ajustes fiscales adicionales, la deuda podría continuar aumentando hasta alrededor de 60% del PIB en un horizonte de diez años.
Un ajuste adicional para este año
La presión sobre las finanzas públicas también ha modificado las expectativas de consolidación fiscal de la calificadora de deuda.
"Viendo hacia adelante y las dificultades para reducir el déficit, claramente pensamos que la senda de la consolidación fiscal será mucho más gradual de lo previsto, incluso en Pre-Criterios de 2027", señaló Merino.
La calificadora estima actualmente que México crecerá alrededor de 1% este año. Bajo ese escenario, para estabilizar la carga de la deuda sería necesario un ajuste fiscal adicional de más de 1.5 puntos porcentuales del PIB este año.
"Los niveles del balance fiscal no están en niveles para estabilizar la deuda", explicó.
Sin embargo, ese ajuste no es una cifra fija. En diálogo con LPO, Merino explicó que la magnitud del esfuerzo necesario dependerá de cuánto crezca la economía.
"Si es más alto el crecimiento, el ajuste podría ser menor", señaló.
El especialista explicó que un mayor crecimiento facilitaría la estabilización de la deuda y permitiría reducir la presión sobre las finanzas públicas. Para ello, dijo, podrían adoptarse medidas tanto por el lado de los ingresos como del gasto.
Pero aseguró que no sólo se trata de recaudar o gastar. Merino señaló que uno de los retos está en ampliar la base tributaria, pues advirtió que un aumento de los ingresos con un plan que no es estructural podría terminar desincentivando el ahorro y la inversión.
Por el lado del gasto, señaló que éste se ha vuelto más rígido, lo que dificulta realizar ajustes. Sin embargo, consideró que el problema no está únicamente en cuánto gasta el Gobierno, sino en la calidad y eficiencia de ese gasto.
Para lograr un crecimiento más dinámico, agregó, México necesita avanzar en productividad, reducir la informalidad, mejorar la calidad del gasto y elevar la inversión.
"Va más allá de solo una política fiscal", señaló.
En este sentido, destacó que el Plan México y el programa de inversiones apuntan hacia una estrategia para impulsar un mayor crecimiento, pero advirtió que el país ya debe pasar de la etapa de diagnóstico a la implementación de las políticas.
En otro panel de la conferencia, Ana María Aguilar Argáez, directora ejecutiva del Consejo Nacional de Negocios, señaló que estas propuestas todavía requieren reglas claras para los inversionistas.
Moody's ve margen para mejorar el crecimiento
Aunque el crecimiento actual no sería suficiente para eliminar las presiones fiscales en el corto plazo, Moody's anticipó que podría revisar al alza sus previsiones.
La calificadora estima actualmente un crecimiento de 1% para este año y de 1.5% para 2027, pero Merino señaló que es probable una revisión hacia tasas cercanas a 1.5% y 1.8%, respectivamente.
"Se acerca a un crecimiento cercano al 2% a largo plazo, pero sigue siendo un crecimiento bajo para ayudar a estabilizar la carga de la deuda", dijo.
El problema es que el crecimiento potencial de largo plazo permanece limitado por factores estructurales. Entre ellos, Moody's identifica una productividad que no converge con la de países mejor calificados, la elevada informalidad -que limita la base tributaria- y la inseguridad, que eleva los costos operativos.
Para Merino, un mayor crecimiento permitiría que varios de los problemas actuales dejaran de serlo, pero alcanzar ese escenario requiere cambios que vayan más allá de la política fiscal.
"Si los números fiscales y deuda siguen moviéndose al deterioro, sería indicativo de que algo ha cambiado estructuralmente en la capacidad del manejo fiscal del país. Aún no estamos ahí y ahí se pueden hacer cambios", señaló.
En ese sentido, el Presupuesto de 2027 representa un escenario más realista para Moody's respecto de las metas fiscales de este año y el próximo, y se encuentra más alineado con los supuestos de la calificadora.
Merino reconoció que México presenta debilidades y dificultades en su senda de consolidación fiscal y en la carga de la deuda, pero señaló que otros países comparables enfrentan mayores presiones en términos de las necesidades de ajuste.
Por ello, consideró que México todavía tiene cierto margen para observar lo que ocurra durante este año y el próximo.
T-MEC y confianza empresarial
Además de las cuentas públicas, Moody's identifica riesgos para el crecimiento en la confianza empresarial y el entorno externo, particularmente en la relación comercial con Estados Unidos y la revisión del T-MEC.
Merino consideró que el escenario base para México es positivo en las negociaciones comerciales, debido a que las conversaciones continúan por los canales previstos.
Sin embargo, señaló que existen dudas sobre la permanencia del T-MEC en el largo plazo, aunque también hay señales de que continuarán los acuerdos bilaterales y de que México mantendrá un acceso preferencial al mercado estadounidense.
Para Moody's, la combinación de una mayor inversión, productividad, reducción de la informalidad y una implementación efectiva de las políticas de crecimiento será determinante para que México pueda elevar su expansión económica y, con ello, reducir las presiones que hoy enfrenta sobre sus finanzas públicas.
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