Mientras el gobierno presume una baterÃa de indicadores positivos para sostener que la economÃa mantiene fortaleza, un análisis difundido por el exsecretario de Hacienda, Pedro Aspe Armella, advierte sobre una "cascada de estancamiento estructural", reflejando dos diagnósticos distintos sobre el momento económico.
Economistas consultados por LPO, coinciden en que los 12 indicadores económicos presentados por el gobierno no son evidencia suficiente de que el paÃs alcance el crecimiento estimado por Hacienda. "Va a haber recuperación, pero no recuperación explosiva", dice Rodolfo Ostolaza, subdirector de análisis de Banamex.
Los analistas advierten que los principales obstáculos para el crecimiento siguen siendo estructurales. Ahà es donde el diagnóstico de Aspe cobra fuerza: una economÃa limitada por la baja inversión y una creciente informalidad, factores que frenan la productividad y el crecimiento y presionan las finanzas públicas.
La inversión privada sigue siendo el eslabón más débil
El verdadero termómetro sigue siendo la inversión privada. Ahà es donde los economistas encuentran las mayores señales de debilidad.
Aunque el gobierno resalta entre sus principales puntos la inversión extranjera directa, la realidad es que, en su interior, las nuevas inversiones solo representan el 7% del acumulado y el resto son reinversiones.
En contraste, la inversión interna sigue rezagada, principalmente la privada, por cuestiones de cambios internos en las reglas del juego y la decisión de Estados Unidos de no renovar el T-MEC por 16 años.
En abril hubo optimismo por el sólido avance de la inversión fija bruta, el impulso provino por la parte del gasto público, pero Ostolaza recuerda que esta inversión representa apenas el 2% para la economÃa.
El freno en la inversión coincide con el estado de la confianza empresarial, que permanece en el terreno negativo, medido por Inegi; y con bajas expectativas de inversión y sentimiento de fuerte desaceleración, como muestran las encuestas de Banxico.
Para Ignacio MartÃnez Cortés, coordinador del laboratorio LACEN de la UNAM, esta baja inversión no es solo coyuntural, sino resultado de una falta de estrategia de los gobiernos en los últimos 40 años de promover la demanda interna.
"Es un problema estructural, que no se provocó en año y medio y ahora tenemos una enorme dependencia a ese motor que tenÃamos, que era el tratado, y ahora funcionaremos a medio gas", dijo.
El paso acelerado de la informalidad
Dos puntos que destaca el gobierno están relacionados con la baja tasa de desempleo y el récord histórico de junio de empleos formales. Los datos inmediatos son favorables, pero la fotografÃa completa sobre el estado laboral es más compleja.
Un análisis de BBVA destaca que la recuperación hasta junio sigue siendo limitada y por debajo de la expectativa.
La principal señal de alerta está en la informalidad. El empleo informal crece más que el formal: mientras el IMSS reportó en junio alrededor de 22 millones 779 mil puestos de trabajo, INEGI reporta 33 millones de personas en la informalidad, que representa el 54.8% de la población ocupada.
Consumo e inseguridad tampoco despejan el panorama
El gobierno también revisa con optimismo el consumo privado, que en abril creció anualmente 2.1%, sin embargo, las estimaciones de Inegi muestran desaceleración hacia mayo y junio, mostrando un acotado impacto por el Mundial.
Sobre este aspecto, MartÃnez Cortés, revela que la incertidumbre también permea en lo microeconómico, principalmente respecto a lo laboral. Además, advierte que el "consumo alegre" en el marco del evento futbolÃstico, se verá contrastado con el mayor gasto en agosto, por el regreso a clases.
Para el especialista de la UNAM, el consumo privado y las Pymes también enfrentan otro problema: la inseguridad. Si bien el gobierno presume una reducción de 48%, la encuesta nacional de seguridad urbana incrementó ligeramente, lo que inhibe mayores inversiones.
Los analistas reconocen que existen señales favorables: el aumento salarial, la fortaleza del comercio exterior, la baja de la inflación y una polÃtica monetaria menos restrictiva.
En otras palabras, los indicadores oficiales muestran una economÃa más estable de lo previsto, pero todavÃa no evidencian un cambio en los factores que determinan su crecimiento de largo plazo.
"Un choque lo puedes navegar, pero varios estructurales, empieza a aflojarse el castillo", concluye Ostolaza.
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