A diferencia de los contratos mixtos de Pemex, a los que el sector privado mira mayormente con desconfianza, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) ofrece opciones atractivas que buscan responder al crecimiento de la demanda eléctrica en un contexto en el que los márgenes de reserva se redujeron a mÃnimos históricos y que el paÃs necesita nueva capacidad instalada.
Los llamados contratos mixtos contemplan una participación del 54% por parte de la estatal. Según la letra chica de los lineamientos publicados este mes, la inversión de la CFE se contempla a través de aportaciones lÃquidas en especie o intangibles- como territorio, gestión de permisos, entre otros-, mientras los inversionistas aportan el resto en capital, tecnologÃa o experiencia operativa.
Según el analista energético y director de proyectos de energÃa en Akza Arturo Carranza, el mayor atractivo de este esquema está en la capacidad institucional de la CFE en un paÃs donde los trámites y permisos suelen ser un obstáculo. Esa capacidad técnica, sumada a una estructura sólida para construir y poner en marcha proyectos, la convierte en un socio confiable. "Si consideramos lo que puede aportar la CFE en términos de desarrollo, construcción y operación, son definitivamente muy atractivos", resumió.
Las petroleras internacionales le dan la espalda a los contratos mixtos de Pemex
Diego González, vicepresidente de Moody's Investors Service, coincide con la sentencia pero advierte que el modelo carece de historial y eso genera incertidumbre sobre la gobernanza y los derechos de los socios minoritarios. Esto reduce el universo de firmas interesadas, a aquellas con un perfil de riesgo y tolerancia: "Sobre todo, que tengan experiencia en el sector de electricidad o energÃa en paÃses en vÃas de desarrollo". Y pone como ejemplo a la española Cox, que a fines de julio compró los activos de Iberdrola en México, con antecedentes judiciales en su paÃs de origen.
Para Óscar Ocampo, coordinador de energÃa del IMCO, la CFE busca socios institucionales, como afores, interesados en inversiones seguras, más que un partner para operar los proyectos. "Se les ofrece inversión pasiva, con una rentabilidad estable y una tasa de retorno relativamente buena", explicó a LPO.
Además de los contratos mixtos, la CFE ofrece otro esquema de participación privada: los contratos de productores a largo plazo. Se trata de una figura similar a la actual en la que los privados construyen y operan la planta, y le venden la electricidad producida a la empresa estatal.
A diferencia de los mixtos, la CFE no es socia sino cliente, y por eso, según González, podrÃa generar mayor apetito entre los productores que ya conocen ese formato y confÃan en su trayectoria. Este esquema establece una "transferencia de activos a la CFE una vez terminado el contrato", lo que causa dudas en los privados, ya que no queda claro cómo va a implementarse, o si incluye una amortización en los años activos.
Los tres especialistas coinciden en que la CFE deberÃa tener mejores resultados que Pemex, ya que se posiciona como un socio más confiable con mejor reputación de pago, mayor capacidad técnica y un perfil financiero más estable.
En el caso de la petrolera, los esquemas de asociación dejaron una imagen desgastada: retrasos de pago, disputas contractuales y una fuerte dependencia del gobierno que elevan el riesgo para los inversionistas. Pemex opera proyectos de alto costo y rentabilidad incierta, con un perfil crediticio débil y una burocracia que ha desalentado a muchos de sus socios. La CFE, en cambio, llega con mejores credenciales.
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