La Corte Suprema de Estados Unidos dio este miércoles una señal inesperada al cuestionar los aranceles globales del presidente Donald Trump, una de las piezas centrales de su polÃtica económica. Durante una audiencia de más de dos horas y media, jueces de todo el espectro ideológico cuestionaron si el mandatario se habÃa excedido en sus facultades al imponer gravámenes sobre miles de productos sin autorización explÃcita del Congreso. El giro judicial llega apenas un dÃa después de la victoria del joven socialdemócrata musulmán Zohran Mamdani en las elecciones de Nueva York.
Los cuestionamientos apuntaron al uso que hizo Trump de una ley de emergencia de 1977, la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA), para aplicar aranceles de entre 10% y 50% a la mayorÃa de las importaciones estadounidenses. El presidente justificó esas medidas como una forma de combatir el déficit comercial y frenar el ingreso de fentanilo desde China, México y Canadá, pero los magistrados dejaron en claro que la norma nunca menciona los aranceles entre las facultades presidenciales.
La derrota de Trump y el nuevo mapa en EEUU
El presidente del tribunal, John Roberts, fue uno de los más directos al advertir que los aranceles son en esencia "impuestos a los estadounidenses" y que esa potestad "siempre ha sido fundamentalmente del Congreso". Neil Gorsuch, considerado un voto clave, expresó su preocupación sobre el alcance del poder que Trump pretende atribuirse: "¿Qué impedirÃa que otro presidente imponga un arancel del 50% a los autos a gasolina para combatir el cambio climático?", preguntó. La jueza Amy Coney Barrett también se mostró crÃtica, pidiendo al gobierno que identificara algún antecedente legal que avale una delegación tan amplia de autoridad.
El dictamen de la Corte, que podrÃa llegar hacia fin de año, podrÃa obligar al gobierno a devolver más de 100,000 millones de dólares en aranceles ya cobrados.
El escepticismo de los magistrados marca un cambio de tono en Washington. Durante años, el máximo tribunal habÃa acompañado muchas de las iniciativas de Trump, pero ahora parece dispuesto a poner lÃmites. Desde la Casa Blanca, el expresidente intentó mostrarse optimista, aunque el contexto polÃtico se le complica: los resultados de Nueva York consolidan un giro progresista en sectores urbanos y envÃan una señal de desgaste a un liderazgo que empieza a perder control sobre el rumbo del paÃs.
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