En 2012 la jueza de la Corte Suprema de Estados Unidos Sonia Sotomayor viajó a Buenos Aires para una serie de actividades académicas. En una conversación con periodistas contó, a grandes rasgos, el momento de alto voltaje polÃtico que vivÃa el máximo tribunal en Washington con la administración de Barack Obama.
Dos años antes el presidente demócrata habÃa atacado desde la tribuna del Capitolio, en el discurso del "Estado de la Unión", al titular la Corte John Roberts, designado por George W. Bush. Obama le indilgaba la autorÃa de un fallo que habilitaba a las grandes corporaciones a gastar más en campañas electorales. A los pocos meses del viaje de Sotomayor a la capital sudamericana, Roberts se convertÃa en el salvador del "Obamacare", con un voto decisivo que confirmaba la constitucionalidad del principal legado en polÃticas públicas del entonces presidente.
Ese mismo juez vuelve, por estas horas, al centro de todas las miradas: la prensa estadounidense lo señala como el gran articulador para la resolución que este viernes tumbó los aranceles de la Casa Blanca.
En las oficinas de los principales despachos de cabildeo en Washington DC recuerdan que fue Roberts quien le habilitó a Donald Trump, el año pasado, desguazar parte de la burocracia federal a través de la oficina DOGE que dirigÃa Elon Musk.
Ahora el justice reaparece para liquidar la polÃtica recaudatoria del presidente republicano. Un exembajador mexicano que despacha en la capital estadunidense hace una lectura ineludible: Roberts lleva mucho tiempo en la Corte, fue previsible y contribuyó a delimitar la esfera de influencia del Ejecutivo, en 2025 le permitió despedir empleados federales bajo su órbita pero también limitó el alcance de jueces de tribunales inferiores que emitÃan fallos migratorios acordes a la Casa Blanca - sin contemplar lo resuelto por la Corte - y, finalmente, este viernes, envió el recordatorio de que los aranceles son una potestad del Congreso.
El ascenso judicial de Roberts, que llegó a la Corte en 2005, es producto de una era de la polÃtica estadounidense en la cual la separación de poderes todavÃa era un activo innegociable.
Su nominación fue aprobada en el Senado por votos republicanos y demócratas - Obama, siendo senador, votó en contra -, y sus principales impulsores eran el abogado Fred Fielding, principal asesor jurÃdico de Ronald Reagan y consejero de Bush y el entonces gobernador de La Florida Jeb Bush, amigo personal de Roberts.
En el Gobierno mexicano conocÃan que la resolución tumbarÃa los aranceles y que estaba próxima, pero, como reveló LPO, también estaba el temor de que el alcance de la resolución no abarcara aquellos aranceles interpuestos por cuestiones de seguridad nacional, como era el caso de México y Canadá. Finalmente, solo quedaron en pie aquellos contemplados en la llamada Sección 232.
En Palacio Nacional señalan otro punto decisivo del voto de Roberts: el justice argumentó que era preciso desligar los aranceles de las cuestiones de "emergencia nacional" o "excepción", porque, bajo esa lectura, el Congreso podrÃa perder su facultad de fijar la polÃtica comercial de modo indefinido. Una arista crucial si se considera que el oficialismo espera que Trump retroceda en las elecciones de medio termino.
El golpe más duro para la Casa Blanca provino, desde ya, del juez Neil Gorsuch, designado por Trump en su primer mandato. Gorsuch no solo acompañó a Roberts sino que hizo, en su resolución, un recorrido histórico para concluir que el motivo inicial de las guerras de independencia de Estados Unidos fue que el rey británico querÃa imponer impuestos y que la revolución se hizo para eludir que un solo hombre tenga la capacidad de decidir tributos.
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