La explosión de la pipa de Gas LP en Iztapalapa, un accidente que lleva diez vÃctimas mortales y más de 50 heridos, deja al descubierto una deficiencia estructural de la Ciudad y de México todo: en un paÃs con reservas de gas natural para 21 años, el 77% de los hogares usa GLP para calefaccionar y cocinar, un combustible que requiere miles de pipas recorriendo calles y avenidas para rellenar tanques en azoteas y patios.
"Cada vez que manejo detrás de esos camiones siento inseguridad", se confiesa en diálogo con LPO el coordinador del área de energÃa del IMCO, Óscar Ocampo. "Es un método ineficiente y peligroso para ciudades densas como la CDMX, y una paradoja para un paÃs con tantos recursos".
Apenas el 8.6% de los hogares mexicanos se encuentran conectados a la red de gas natural por tuberÃa, según un estudio del IMCO y la Asociación Mexicana de Gas Natural. Los guarismos difieren según regiones: mientras en el noreste del paÃs la red llega al 30% de las viviendas, la penetración es mÃnima en el sureste (1.8%). En el centro, donde se ubica la CDMX, hay 11.8% conectadas a la red.
Según el especialista en energÃa, la red troncal existe en la capital, pero se frena en la última milla: por los permisos que deben otorgar las colonias para las conexiones y por la industria del Gas LP, que no quiere perder un mercado de 9,000 millones de dólares anuales.
"Es muy cara la conexión", cuenta Luis. "No aguantan los caños por los sismos", agrega Laura. "Es más peligroso, porque el gas natural no tiene olor y eso no permite identificar una fuga", dice Naomi. "Mi tanque está en la azotea y mi cuarto en el segundo piso. Si explota, ni me doy cuenta yo creo", remata Jordi, vecino de San Pedro de los Pinos.
Los argumentos que dan los capitalinos a la falta de gas natural, son repeticiones de lo que Ocampo define como la "campaña del miedo" que realiza la industria del Gas LP.
En el 2013, empresas del sector denunciaron situaciones de violencia como amenazas verbales, fÃsicas y hasta secuestros express a trabajadores de la industria de gas natural por parte del rubro GLP. Era común ver circular camionetas con carteles de "No al gas natural".
El gas natural se considera más seguro porque se distribuye por tuberÃas cerradas y no requiere tanques expuestos. Además, produce menos emisiones que el Gas LP y permite un suministro continuo, sin la logÃstica diaria de camiones repartiendo combustible por las calles.
Otra de las ventajas es el precio. En las regiones donde la red ya está consolidada, las familias pagan menos por el consumo doméstico.
Javier, vecino de Azcapotzalco, hizo el cálculo. Su alcaldÃa tiene acceso a la red, pero él eligió llenar el tanque de GLP cada dos meses por 1,700 pesos antes que pagar la conexión al gas natural y sus cuotas. Pero ahora que su familia volvió de Estados Unidos decidió reinstalar el servicio por tuberÃa. Aunque la conexión cuesta 4,000 pesos, calculan que el consumo mensual para una familia de cinco rondará entre 1,000 y 1,500 pesos.
"La comodidad es otra, no hay que estar pendiente del tanque ni de cuándo pasa la pipa, pero todo es tardado y caro al principio", explica.
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