Proyecciones
Inflación e incertidumbre enfrían motores de crecimiento y siguen los recortes en el mercado
El mercado interno y exportaciones perderán fuerza al cierre del año y reta recuperación en 2% en 2022. BofA ahora ve crecimiento de 0% en 2023.

 El optimismo que comparten el gobierno y FMI sobre el crecimiento del PIB al cierre de este año no está exento de cuestionamientos, pues para algunos expertos las presiones por la inflación, las tasas de interés y una política fiscal estricta empezarán a retar más la recuperación económica en la segunda mitad de este año y el siguiente, por lo que continúan los recortes en el mercado.

Por un lado, analistas de Ve por Más coincidieron en que el panorama luce más retador para la segunda mitad del año por lo que bajaron su proyección de 2 a 1.8%; en tanto que el Bank of América consideró un avance de 1.9% para el cierre de este año, ambas proyecciones dadas a conocer este miércoles. 

Hacienda afirma que hay espacio para crecer arriba del 2% este año y descarta rescesión en 2023

Si bien la revisión del banco estadounidense fue al alza, desde el 1.7% estimado anteriormente y explicado principalmente por el desempeño positivo de los primeros seis meses del año -en 2%-, este pronóstico aun está por debajo del 2.4% fijado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y de las expectativas de Hacienda, que afirma que el piso es crecimiento es de 2%.

Además, el BofA también mostró el pronóstico más pesimista para el próximo año ya que prevé que el Producto Interno Bruto (PIB) del país crezca 0%, un brinco desde el 1% revisado anteriormente, siendo hasta ahora el recorte más fuerte entre los especialistas. 

Desaceleran los motores de crecimiento

Ambas instituciones coinciden en que los retos para la economía girarán ante la inflación y mayores tasas de interés, que afectarán al mercado interno; además de la incertidumbre, que golpea a la inversión y un gasto limitado por parte del gobierno mexicano; por el lado externo, se prevé una desaceleración de las exportaciones por el enfriamiento de la economía estadounidense. 

Vale recordar que tras el pico más fuerte de la crisis por la pandemia, las exportaciones han sido la actividad económica más dinámica para la economía. En los primeros seis meses de este año registraron un avance anual de 18.19%, siendo el soporte más fuerte para la recuperación.

Aunque el mercado interno no se ha quedado atrás: el consumo privado a estado superando niveles prepandémicos y las ventas al menudeo están recuperándose de manera importante, sobre todo por mejoras en mercado laboral, la confianza del consumidor no se ha caído y el gasto ha permanecido estable, de acuerdo con Alejandro Saldaña, analista de BX+, por lo que ha sido otro motor importante para el crecimiento.

Gabriel Yorio, subsecretario de Hacienda y Crédito Público

Sin embargo, ambos motores de crecimiento empezarían a enfriarse al cierre del año, de acuerdo con los expertos. Saldaña prevé que para la segunda mitad del año comience a reflejarse con mayor contundencia los efectos de la inflación y las altas tasas de interés, en una desaceleración del consumo.

"Creemos que el motor interno va a perder la fuerza, no quiero decir que vaya a caer, pero sí va a crecer con menor ritmo de la mano con presiones inflacionarias. Esto posiblemente se refleje en bienes discrecionales o servicios y la gente va a cuidar más su gasto y la confianza del consumidor, si bien está elevada ha empezado a disminuir en las últimas lecturas medidas", explicó a LPO.

Hay que señalar que la inflación no ha parado su escalada, por ahora ya muy cerca del 8%, aunque de acuerdo con Saldaña, es posible que su pico llegue en agosto, en un nivel que ronde el 8.4%, de ahí comenzaría un lento descenso. Esta alza en precios también ya se ve reflejado en una mayor demanda del crédito.

En cuanto al año que viene, los analistas coinciden en que las altas tasas de inflación en Estados Unidos, sumado a una desaceleración de su economía, también tendrá su impacto en el país en las exportaciones, que se resentirá más en 2023

Alerta en Palacio ante el incremento de demanda de crédito en el sector popular por la inflación

Por su parte, Carlos Capistran, analista del Bofa, consideró en un reporte publicado este día otros factores internos que se resentirán al cierre del 2023 como una política fiscal aún estricta y la renovada incertidumbre dada la disputa energética del T-MEC.

Sin embargo, también advierten que la reubicación "y cierta resiliencia en las remesas pueden amortiguar la desaceleración", por lo que su escenario no contempla una recesión, aunque señala que los riesgos son a la baja. 

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