La inflación en México enfrenta un nuevo periodo de resistencia que reta el objetivo de Banco de México: el mercado anticipa que el indicador se mantendrá por encima del 4% durante todo el segundo trimestre, prolongando un entorno de presiones que complica el panorama para la polÃtica monetaria.
El repunte observado en marzo, cuando la inflación anual se ubicó en 4.6%, se debió principalmente al encarecimiento de alimentos y a presiones en el componente no subyacente. Lejos de disiparse, estas presiones se extenderán en los próximos meses, con factores que van desde el aumento en precios internacionales de energéticos hasta choques climáticos que afectan la producción agropecuaria.
El consenso de analistas consultados por Citi prevé apenas un ligero respiro en la primera quincena de abril, con una tasa estimada de 4.43%. Sin embargo, la trayectoria sigue lejos de una convergencia clara hacia la meta de 3% del banco central, con riesgos de contagio hacia la inflación subyacente.
Detrás de esta persistencia están las presiones en el componente no subyacente. Productos como el jitomate, que en marzo registró un incremento de 42%, reflejan la volatilidad que domina la canasta básica y su potencial efecto de arrastre sobre otros precios.
Marco Oviedo, estratega para América Latina en XP Investments, señaló: "Queda la duda de si algunos precios subyacentes se verán afectados por los aumentos en rubros no subyacentes relacionados con alimentación, en particular por el jitomate y las tortillas".
A este entorno se suma la advertencia del sector tortillero sobre posibles incrementos adicionales en el precio del kilo. En algunas regiones del paÃs ya se observan niveles cercanos a 30 pesos, reflejo, en parte, del aumento en costos de insumos y transporte.
En este contexto, Oviedo estima que la canasta básica registrará una variación de 0.32% en la primera quincena de abril, mientras que los alimentos aumentarán alrededor de 0.5%, niveles superiores a su promedio histórico.
El frente energético tampoco ofrece un alivio completo. Si bien los estÃmulos fiscales y acuerdos para contener el precio de las gasolinas han moderado parcialmente el impacto, estos mecanismos enfrentan cuestionamientos dentro del propio sector.
En el caso del diésel -insumo clave para el transporte de mercancÃas- la contención ha sido más limitada, lo que añade presión a la cadena de suministro de alimentos.
Hacia adelante, el panorama sigue siendo retador. Ignacio MartÃnez Cortés, coordinador del Laboratorio de Análisis en Comercio, EconomÃa y Negocios (LACEN) de la UNAM, advirtió que mayo será un mes particularmente complejo para el sector agropecuario: "Las altas temperaturas van a generar presiones importantes en frutas y verduras", señaló.
Además, aunque hacia junio prevé que estos choques podrÃan moderarse, anticipó nuevas tensiones en el sector servicios, especialmente en turismo, ante el aumento de la demanda por la Copa Mundial de Fútbol.
De confirmarse este escenario, la inflación se mantendrÃa por encima de 4% durante al menos dos trimestres consecutivos.
Este contexto coloca al Banco de México en una posición delicada. Aunque el mercado anticipa recortes en la tasa de interés hacia junio, tras la guÃa futura del propio banco central, la persistencia de las presiones inflacionarias podrÃa limitar el margen de acción o, al menos, obligar a una postura más cautelosa.
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