Mientras el equipo económico de Claudia Sheinbaum termina de definir su paquete presupuestario para presentar en septiembre en el Congreso, la SecretarÃa de Hacienda deja la mesa servida: las finanzas públicas cerraron mayo con ingresos tributarios en niveles récord, gasto contenido y una deuda que baja en proporción al PIB.
El reporte, publicado este lunes, celebra el crecimiento de 8.9% real anual en la recaudación de impuestos, el mayor para un enero-mayo desde 2016. "Este desempeño fue impulsado principalmente por la recaudación por concepto del IVA (12.5% real), del ISR (8.2% real) y un aumento sólido en los conceptos recaudados por las aduanas, reflejando tanto la solidez del mercado interno como una mayor eficiencia recaudatoria", dice el comunicado oficial. Solo en IVA, la recaudación superó en 52 mil millones de pesos lo que se habÃa anticipado.
Gracias a este repunte, el déficit presupuestario fue de 251,000 millones de pesos, 160 mil millones menos de lo que Hacienda habÃa proyectado para este periodo. El superávit primario -ingresos antes del pago de intereses- alcanzó los 210,000 millones, triplicando el monto previsto en el programa fiscal (70 mil millones).
Ese margen, sin embargo, se diluyó parcialmente por el alza en el costo de la deuda: los intereses pagados subieron 13.1% real anual, aunque incluso asÃ, el costo financiero total fue 21,000 millones menor al presupuesto.
Pero no todo fue a favor. Los ingresos petroleros -provenientes de las ventas de Pemex, impuestos sobre exploración y extracción de hidrocarburos, y transferencias del Fondo Mexicano del Petróleo- cayeron 23.8%, afectados por menores precios internacionales y una producción en declive. Pemex, en particular, aportó 34.6% menos que en el mismo periodo del año pasado.
Esa baja fue compensada por los ingresos no petroleros, que ya explican más del 80% del total recaudado. Este rubro abarca los impuestos como el ISR o el IVA, pero también otros ingresos como derechos por el uso de bienes públicos, intereses generados por el gobierno, multas, y cuotas o tarifas de organismos como IMSS, ISSSTE y CFE.
Los ingresos petroleros cayeron 23.8%, afectados por menores precios internacionales y una producción en declive.
"En cumplimiento con las metas fiscales, el gasto público disminuyó 5.3% real anual", aseguró Hacienda, que además logró ejecutar 94.3% del gasto programado, garantizando programas sociales, infraestructura y servicios públicos.
La deuda pública se ubicó en 49.2% del PIB, por debajo del 51.3% con que cerró 2024. En lÃnea con su estrategia de cautela, el Gobierno no emitió nueva deuda externa en este periodo. La señal fue bien recibida por los mercados: dos agencias (DBRS y KBRA) ratificaron la calificación de México en "BBB" con perspectiva estable.
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