No es el mejor momento del Gobierno de Claudia Sheinabum con el público inversor. El clima enrarecido de la Convencion Bancaria de Cancún, el mes pasado, se vio ratificado por la última decisión de polÃtica monetaria del Banco de México, los mensajes de tono crÃtico respecto al rumbo de la economÃa por parte de bancos de peso, como BBVA, o la polémica reciente entre el secretario de Hacienda Edgar Amador y el exgobernador de Banxico Guillermo OrtÃz.
Para tener en cuenta: en Palacio Nacional valoraron el contrapunto de Amador respecto a OrtÃz, pero quedó flotando la percepción de que la discusión sobre el estado real de la economÃa nacional la ganó el segundo.
En el ámbito financiero no hay demasiadas dudas: la discusión expuso que Amador está muy concentrado en los datos de pobreza y desempleo - favorables para el Gobierno -, pero con muy pocas precisiones sobre cuándo la economÃa podrá crecer de modo genuino.
Lentamente se va cumpliendo el pronóstico que circuló en el CCE antes del primer revés legislativo que la presidenta sufrió por su paquete de reformas constitucionales, hace un mes. En el máximo organismo empresarial decÃan que si Sheinbaum aprobaba su plan iba a dar una señal de fortaleza al mercado y a comenzar a mostrar rasgos de un liderazgo indiscutido.
No solo el plan colapsó, sino que lo hizo por partida doble: a los problemas internos del morenismo, el mercado agregó las tribulaciones presidenciales respecto al PT y el Verde.
La falta de un eje polÃtico está envalentonando al sector financiero respecto a sus mensajes sobre el desempeño económico del Gobierno. Lunes y martes en diversos bancos, fondos y casas de bolsa de hablaba de los riesgos que pean sobre el "investment grade" como consecuencia del incremento de la deuda, que se acerca al 60% del PIB.
Ya lo dijo "The Economist" hace dos semanas: los problemas de la presidenta no están más allá de sus frontera, sino, en la dificultad para conducir al movimiento que la encumbró como una mandataria de enorme poder.
Tampoco agrada, según mencionaron a LPO analistas que pidieron reserva, el perfil reciente de Amador: más politizado, menos técnico y muy susceptible a cualquier tipo de observación. El mismo fenómeno que se observa en la gobernadora de Banxico, Victoria RodrÃguez.
En ese contexto este martes Sheinbaum recibió a Larry Fink, mandamás del fondo BlackRock, en Palacio. El hombre fuerte del fondo más grande del mundo accedió a la foto con la presidenta, su secretario de Hacienda y la empresaria Altagracia Gómez.
La plasticidad de Fink, debe decirse, es envidiable: alababa las reformas neoliberales de Luis Videgaray en el sexenio de Enrique Peña Nieto, respaldaba el rumbo inverso en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y ahora también está allà para Sheinbaum. Son solo negocios.
Lo cierto es que las últimas apariciones públicas de Fink lo acercan al ámbito conceptual de la 4T: se muestra preocupado por la desigualdad que genera la IA, defiende polÃticas sociales, la soberanÃa energética y se muestra preocupado por el futuro laboral de la "Generación Z". Nada que no esté contemplado en el gran abanico de programas sociales del oficialismo. El problema, desde ya, es pagarlos.
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