Las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China representan una oportunidad para los inversionistas indios que desde hace unos meses apuntan a México y Canadá. La apuesta es ocupar el espacio de los chinos, ahora afectados por la estrategia de seguridad de la Casa Blanca.
Empresarios mexicanos consultados por LPO afirman que las pláticas se iniciarion el año pasado pero tomaron mayor impulso a partir del 2 de febrero, cuando Donald Trump y Narendra Modi suscribieron una serie de acuerdos de comercio, energÃa y seguridad.
El primer ministro indio ha realizado esfuerzos por acercarse a la región, aprovechando el momento de relocalización global, aunque aún enfrenta retos: en Canadá, eliminar viejas tensiones diplomáticas y en México logar un acuerdo comercial.
Además, si bien las empresas de la India cuentan con un gran capital, tienen poca experiencia fuera de Asia, por lo cual en el sector empresarial existen dudas sobre la capacidad que tendrán para adaptarse al mercado norteamericano.
Vale recordar que, a finales del año pasado, India propuso un acuerdo comercial preferencial para compensar la medida arancelaria que impuso el gobierno mexicano a paÃses sin acuerdo comercial.
Entre ambos paÃses existe un déficit de hasta 7,975 millones de dólares, con exportaciones por 1,001 millones e importaciones por 8,976 millones. Las principales exportaciones de India a México son automotrices, autopartes, teléfonos, aluminio en bruto, medicamentos, computadoras y motocicletas.
En Canadá, por su parte, se observaron recientemente señales favorables con la visita de Mark Carney a la India la semana pasada, la cual marcó el deshielo de las relaciones bilaterales, pero aún hay asperezas que limar.
De acuerdo con el diario canadiense The Globe and Mail, el encuentro culminó con crecientes esfuerzos recalibrar las relaciones, en un entorno mucho más favorable para alcanzar un acuerdo entre Ottawa y Nueva Dehli.
Ambos paÃses vivieron tensiones que se agravaron desde 2023 con el asesinato de un lÃder separatista sij en territorio canadiense. El entonces primer ministro, Justin Trudeau, alegó que agentes de la India estuvieron involucrados en este y otros crÃmenes en el paÃs, lo que fue rechazado por el gobierno indio, pero provocó expulsiones recÃprocas de diplomáticos y el congelamiento de diversos vÃnculos.
El tema volvió a surgir en la prensa canadiense ante el encuentro de Carney -que ha evitado responder estos cuestionamientos- y Modi y en la opinión pública canadiense el acercamiento no es evaluado favorablemente.
Entre ambos paÃses hay intereses en el sector energético, con un acuerdo de 2.600 millones de dólares para suministrar uranio canadiense a la industria nuclear civil de la India, que aún depende del carbón para tres cuartas partes de su generación de electricidad.
También se anunció que Cameco Corp., con sede en Saskatoon, ha llegado a un acuerdo para suministrar casi 22 millones de libras, o 9,9 millones de kilogramos, de uranio al gobierno indio para la generación de energÃa nuclear. El acuerdo abarca de 2027 a 2035.
Otros rubros de interés fueron atacar las redes criminales organizadas trasnacionales, reducción del flujo de ingredientes para producir fentanilo de forma ilegal, y temas en el sector agroalimentario, la inteligencia artificial, los minerales crÃticos, la exploración espacial y las ciencias de la vida e intercambios académicos.
"Canadá sigue dependiendo mucho más del mercado estadounidense que India. Sin embargo, el drástico cambio de India en cuanto a los acuerdos comerciales influye en mayor medida en las perspectivas de un acuerdo con Canadá", señala una editorial del diario canadiense.
La recepción sobre esta nueva etapa de la relación bilateral no tiene la mejor recepción entre la población canadiense. Una nueva encuesta realizada para la Fundación Asia PacÃfico por el Instituto Angus Reid revela que el 30% tiene una opinión favorable de India.
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