Mientras México sigue esperando definiciones de Washington sobre la aplicación de aranceles en la antesala de la revisión del T-MEC, el acuerdo comercial entre Estados Unidos y China abrió una nueva etapa en la polÃtica comercial estadounidense y dejó en evidencia el rezago de las negociaciones con México.
Tras su encuentro con Xi Jinping en Corea del Sur, Donald Trump anunció una reducción de aranceles a productos chinos del 57 al 47% a cambio de que PekÃn reanude las compras de soja estadounidense y refuerce los controles sobre el comercio de fentanilo.
"Todos tienen claridad menos nosotros", confiesa a LPO una fuente de la SecretarÃa de EconomÃa, al señalar que Washington ya alcanzó entendimientos con China, la Unión Europea, Reino Unido y Taiwán, pero no con México. A pesar de la confianza que los funcionarios de economÃa muestran en público, el retraso preocupa porque más del 15% de las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos continúan sujetas a aranceles.
Trump y Xi Jinping se reúnen en Corea y acuerdan reducción de aranceles
El anuncio entre Trump y Xi, coinciden analistas, no cambia sustancialmente el escenario para México, aunque sà marca el tono de la estrategia estadounidense. En el corto plazo, el acuerdo podrÃa aliviar las presiones logÃsticas globales y beneficiar indirectamente las cadenas de suministro mexicanas, aunque también frenar el ritmo de relocalizaciones desde Asia. "El impacto neto puede ser incluso positivo para México, pero hay que vigilar si la tregua se prolonga", advierte Rodolfo Ostolaza, subdirector de Estudios Económicos.
Gabriel Casillas, economista jefe de Barclays, considera que este movimiento "brinda información para que México haga lo mismo", al observar cómo Washington redefine su polÃtica arancelaria. Pero advierte que la negociación con México tiene un calendario propio: la revisión formal del T-MEC está prevista para 2026.
Para Casillas, además, esa demora forma parte de su estilo de negociación: "Trump ha usado las amenazas de aranceles para lograr objetivos no comerciales. Si se tarda un poco más, le da margen para ejercer ese poder", explica.
Janeth Quiroz, directora de análisis en Monex, coincide en que el nuevo entendimiento con China no modifica de manera sustancial la relación bilateral. Es que según ella, las tensiones comerciales entre ambas potencias (que comenzaron desde el primer mandato de Trump y continuaron durante la administración de Biden) se mantendrán, aunque el nuevo acuerdo las disminuya parcialmente.
Según la analista de Monex, el mayor desafÃo no está en los aranceles actuales, sino en la falta de definiciones polÃticas. "Trump usa los aranceles como una moneda de cambio. No hay urgencia real por resolver con México porque el comercio sigue funcionando y los costos son relativamente bajos. Lo que está en juego es la posición de fuerza con la que llegue a la revisión del T-MEC", sostiene.
Con Washington cerrando frentes con otras potencias y dejando en pausa el diálogo con México, la atención se desplaza hacia la revisión del T-MEC de 2026. Para entonces, advierten los analistas, el gobierno mexicano deberá haber resuelto los reclamos de EU por falta de competencia en sectores estratégicos y una mayor apertura en energÃa y telecomunicaciones, sobre todo tras la desaparición de organismos como la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) y el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT). EU cuestiona también los subsidios a Pemex y las restricciones en el sector eléctrico, que considera un trato preferencial.
México, por su parte, denuncia los aranceles unilaterales al acero, el aluminio y el jitomate, además de las trabas para exportar ganado y productos agrÃcolas.
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