Marcelo Ebrard se está conviertiendo en el funcionario de mayor peso en el equipo económico de Claudia Sheinbaum. En un contexto de marcado estancamiento, el empresariado - y el propio gabinete -, comienzan a asimilar que la perspectiva de lograr una ratificación del T-MEC es el elemento clave para recuperar la senda del crecimiento.
Ebrard, que no tiene una relación estrecha con la presidenta, gana centralidad por su buena llegada en Washington y por mantenerse ajeno a los escándalos que por estos dÃas sacuden al oficialismo.
En su entorno aseguran que lograr una continuidad del bloque comercial será su principal capital polÃtico de cara a 2030, un proyecto presidencial que Ebrard sostiene y que tendrÃa, como próxima parada, coordinar a los senadores de Morena el año que viene.
Las señales para la primera parte de este año no son alentadoras con un estancamiento persistente de la inversión, que mantiene alertas sobre el mercado laboral, a pesar de los esfuerzos de Palacio Nacional para incentivar la mayor participación empresarial.
Como han explicado analistas, el crecimiento de solo 0.7% el año pasado se sostuvo en las exportaciones y un consumo resiliente, pero limitado por el freno de nuevas inversiones en un entorno de mayor incertidumbre por temas locales e internacionales, cuyo nerviosismo se extiende en la primera parte del 2026.
Una manifestación de eso es el bajo dinamismo laboral en enero, como informó el INEGI, donde prevalecen los empleos informales (el 56% de la población se cuenta en este sector), mientras que el empleo formal perdió 8,104 plazas según datos del IMSS. Los datos también revelan una reducción de 5,842 las empresas privadas registradas ante el instituto y se contrajo en 2.5% el número de empleadores.
"Esta caÃda limita la capacidad de expansión futura de la economÃa y reduce oportunidades laborales, generando un efecto negativo que también impacta el consumo interno", advirtió en su análisis semanal el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) que depende del CCE.
Estas señales de debilidad económica se suman al deterioro generalizado en los niveles de confianza empresarial que mezcla inconformidades entre empresarios por las nuevas regulaciones y marco institucional, asà como el incremento de costos laborales, con la incertidumbre sobre la relación comercial con Estados Unidos.
De acuerdo con la encuesta anual de Chief Executive Officers (CEO), levantada por la consultorÃa PWC, 46% de los participantes -ejecutivos de empresas globales que operan en México- declararon que "prefirieron reducir inversiones de gran escala ante la incertidumbre geopolÃtica que incluye aranceles"
Además, 32% de los entrevistados redujo la probabilidad de invertir en este año, siendo el porcentaje más alto para el resto de los paÃses. AsÃ, 41% de los entrevistados en México mantiene sus planes de inversión sin cambio, en comparación con 54% global.
La encuesta revela que la mayor preocupación que tienen los directores ejecutivos de empresas globales que operan en México es la alta exposición a los aranceles que tienen las empresas que lideran. Aunque al mismo tiempo declaran que no ha sido paralizante, por lo que no contemplan ajustes profundos en su estrategia comercial o fiscal.
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El CEESP, por su parte, advierte que el crecimiento económico resulta insuficiente para absorber a la fuerza laboral en aumento y mejorar los ingresos reales de los hogares, lo que profundiza la percepción de incertidumbre.
El panorama descrito contradice el optimismo que desde Palacio Nacional buscan inyectar tras las recientes presentaciones de nuevas inversiones mixtas para dinamizar la economÃa y lograr impulsar la generación de empleos. No obstante, estos anuncios levantan más dudas que certezas en el mercado ante la falta de detalles y el complicado panorama fiscal para el gobierno.
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