
La turbulencia financiera en Estados Unidos producto del estallido de Silicon Valley Bank es analizada en el staff presidencial como un indicador de que el rumbo polÃtico en el paÃs vecino puede verse alterado asà como también una oportunidad para distender las tensiones de los dÃas recientes por la polÃtica de Andrés Manuel López Obrador respecto al narcotráfico, la cual le ha valido al Gobierno mexicano crÃticas de republicanos y demócratas.
De momento el diagnóstico en el Gobierno mexicano es que se trata de un caso focalizado y no de una crisis en el sistema bancario general, como sucedió en episodios anteriores. El Tesoro tiene la capacidad de afrontar la bancarrota de la entidad californiana.
Sin embargo la duda flota en el aire: ¿Qué ocurrirá si no se frena el efecto dominó y quiebran más bancos? La situación puede ser dramática y las aspiraciones releccionistas de Joe Biden quedarán sepultadas. Se afianzará también, una vez más, ese axioma de la polÃtica doméstica de EU de que los demócratas "no saben manejar la economÃa".
A diferencia del pasado, el entorno presidencial ya no tiene el convencimiento de que a un gobierno de Morena le funciona mejor un presidente republicano, más enfocado en los negocios y menos en la polÃtica. Los giros recientes de polÃticos allegados a Donald Trump y Ron DeSantis exhiben una retórica muy violenta contra la soberanÃa mexicana.
Al interior del Partido Demócrata la crisis deja bien ubicado al senador Bernie Sander, quien desde el inicio de la administración de Biden reclama por mayores controles al sector financiero.
La bancarrota de SVB, por cierto, es un problema también para Trump porque además de detonar el gasto durante la pandemia, durante su administración se flexibilizaron las normas para que pequeños bancos y agentes financieros presten grandes sumas de dinero. Varios demócratas hoy prominentes acompañaron ese proceso. Justamente los bancos medianos y pequeños son los que por estas horas tienen más chances de desaparecer.
Este detalle estimula además en el Gobierno la creencia de que puede haber un flujo de capitales hacia el paÃs producto de ahorristas mexicanos que tienen patrimonio en bancos medianos de Estados Unidos y que ante el temor de una posible debacle opten por mover su capital a la banca mexicana, que luce sólida y con el peso en un buen desempeño entre monedas emergentes.
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- 1Hace 7 dÃas10:58Mejor así suben los bonos de Pemex.