A ocho años de la Ley para Regular las Instituciones de Tecnología Financiera, el sector Fintech estima necesario un nuevo marco regulatorio que permita su consolidación, impulsados por la gestión de Ángel Cabrera al frente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).
Estas empresas, que utilizan tecnologías avanzadas para ofrecer y automatizar servicios financieros, continúan ganando mercado en el país, sobre todo entre segmentos que no han logrado ser atendidos por la banca tradicional. Sin embargo, sus exponentes afirman que el marco regulatorio aprobado en 2018 ha quedado rebasado ante la velocidad de la innovación, generando actualmente diversos cuellos de botella.
Tras la llegada de Cabrera al regulador bancario en septiembre pasado, participantes del sector reconocen un giro en materia de innovación financiera, con una mayor apertura para dialogar sobre los retos regulatorios que enfrenta la industria.
De acuerdo con Álvaro Vértiz, especialista del sector, ya existe un acercamiento entre autoridades y gremios para explorar las necesidades de una "Ley Fintech 2.0" en un sector que ya cuenta con poco más de mil empresas en el país.
Uno de los principales reclamos de la industria es agilizar los procesos de autorización y contar con criterios regulatorios más claros. Javier Pérez Moreno, especialista en regulación financiera, considera que la normativa actual genera incertidumbre para las empresas que buscan desarrollar nuevos productos y modelos de negocio.
"No vamos a partir de cero porque tenemos una ley Fintech que es bastante buena, pero se quedó corta, necesitamos autorizaciones más ágiles y proporcionales, que permite esquemas proporcionales, autorizaciones condicionadas, criterios más claros para modelos de bajo, medio y alto riesgo", dijo Pérez Moreno.
A su juicio, uno de los pendientes más importantes es el desarrollo de una regulación integral de Open Finance, el modelo que permite a los usuarios autorizar de forma segura el intercambio de información financiera entre distintas instituciones. Aunque la Ley actual contempla disposiciones relacionadas con datos abiertos, el sector considera que su implementación ha quedado rezagada frente a otros mercados.
Otro de los desafíos regulatorios se encuentra en los criptoactivos. Actualmente, las autoridades financieras mantienen restricciones sobre este tipo de instrumentos, pese al crecimiento que registra el mercado a nivel global.
Las empresas también buscan avanzar hacia modelos híbridos que permitan integrar distintos servicios financieros bajo una misma figura regulatoria. Actualmente existen limitaciones para combinar actividades como pagos, crédito y seguros dentro de una misma plataforma. Por ejemplo, las fintech que buscan participar en el mercado crediticio suelen depender de alianzas con entidades ya reguladas para ofrecer determinados productos.
Para Vértiz, la necesidad de actualizar la regulación también responde al amplio potencial de crecimiento que mantiene el sector financiero digital en México. Explica que alrededor del 85% de las operaciones en el país continúan realizándose en efectivo y que una parte importante de la población permanece fuera del sistema financiero formal.
"Tenemos muchas necesidades financieras que no están siendo atendidas por la banca tradicional, lo que abre espacio para el desarrollo de nuevas soluciones tecnológicas", señala.
En ese sentido, considera que la actualización regulatoria podría acelerar la inclusión financiera y fomentar una mayor competencia en el sistema. Sin embargo, advierte que el marco vigente no contempla adecuadamente algunos de los desarrollos más recientes del ecosistema financiero digital. "La innovación financiera avanzó más rápido que la regulación", resume.
Con una nueva disposición al diálogo dentro de la CNBV, el sector espera que las conversaciones deriven en una actualización de la Ley Fintech que permita atender estos desafíos sin perder de vista los objetivos de estabilidad financiera y protección al usuario.
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