La deuda con proveedores de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) creció 3.8% anual en el tercer trimestre de 2025. Al 30 de septiembre, alcanzó los 77,4 mil millones de pesos, el segundo mayor nivel para un tercer trimestre en los últimos ocho años, reflejando la persistencia de compromisos financieros elevados dentro del balance de la empresa.
La cifra implica obligaciones de corto plazo con proveedores y contratistas y llega en un contexto de mayores costos operativos. Según el informe "CFE en la mira", elaborado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) con base en los reportes financieros de la propia empresa, la CFE enfrenta un aumento de gastos que presionó su operación, pero el efecto cambiario le permitió cerrar el trimestre con ganancias.
Durante los primeros nueve meses del año, los costos de venta aumentaron 12.5%, impulsados por el encarecimiento del gas natural, cuyo precio medio subió casi 50% en el último año. Esto provocó una reducción de la utilidad de operación de 122,3 a 101,7 mil millones de pesos, una caÃda de 16.8% frente a 2024. La empresa también pagó 43,8 mil millones de pesos en intereses, el monto más alto para un periodo similar desde 2018.
Aun con ese contexto, la CFE reportó una utilidad neta de 125,1 mil millones de pesos, cuando un año antes registraba una pérdida de 85,8 mil millones en el periodo. La clave está en los ingresos financieros derivados de la apreciación del peso frente al dólar. El resultado cambiario compensó el deterioro operativo y permitió mostrar números positivos en el acumulado del año. No se trata de una mejora en la eficiencia del negocio eléctrico, sino de un viento de cola financiero que alivió la cuenta de resultados.
Los contratos mixtos con la CFE despiertan el interés que no logra Pemex
En el balance, la deuda total se ubicó en 487,3 mil millones de pesos, 4,2% menos que un año antes. La reducción se concentró en la deuda de corto plazo, que bajó a 118,7 mil millones, mientras que la de largo plazo quedó prácticamente estable en 368,5 mil millones. Aun asÃ, la foto patrimonial no es holgada: el pasivo laboral subió a 441,9 mil millones y el patrimonio neto disminuyó 3,2%, señales de que las obligaciones siguen creciendo más rápido que la capacidad de reforzar el capital.
El resultado trimestral deja un doble mensaje: por un lado, la deuda con proveedores vuelve a niveles que prenden alertas y obliga a la empresa a administrar con más cuidado sus pagos de corto plazo. Por el otro, la utilidad del periodo descansa en factores financieros asociados al tipo de cambio, no en una mejora del negocio. Mientras los costos energéticos se mantengan altos y la presión por intereses y pasivos laborales siga al alza, el equilibrio de las cuentas dependerá menos de la operación y más de lo que pase con el peso y las condiciones financieras.
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