La gobernadora del Banco de México, Victoria RodrÃguez, nunca ha sido una funcionaria demasiado valorada en el ámbito financiero. Desde enero del 2022, cuando ingresó al cargo, la conclusión de banqueros e inversores solÃa resumirse en que, si bien nunca tuvo un perfil público acorde a su responsabilidad, sus decisiones tenÃan una carga técnica irreprochable.
Esa tesis comenzó a tambalear este jueves cuando fomentó un recorte en la tasa de interés a pesar de que la inflación no parece un problema superado y, fundamentalmente, frente a un mundo turbulento por la guerra en Medio Oriente.
En el mercado genera nerviosismo el resultado final de la Junta de Gobierno del banco central, con los tres subgobernadores más allegados a Palacio Nacional votando en favor del recorte.
Entendible: Banxico no tiene como mandato constitucional velar por el crecimiento, sino preservar el valor adquisitivo de la moneda, bajando la inflación. Este Ãndice lleva dos registros por encima del rango del banco central. Durante la primera quincena de marzo, la inflación general fue de 4.63%, mientras que la inflación subyacente, ya quitando los precios volátiles, también siguió elevada, a 4.46% anual. Es más, la inflación subyacente sigue elevada desde mayo del año pasado.
En su informe de polÃtica monetaria publicado este jueves, Banxico ajustó a 4.1% su proyección de inflación para el cierre del primer trimestre del año, desde la expectativa de 4%, mientras que para el segundo trimestre espera que la inflación sea de 4%, desde la expectativa anterior de 3.8%.
Su último movimiento fue para el tercer trimestre del año, en el que esperan que la inflación descienda a 3.7%, ligeramente superior a la proyección anterior de 3.6%, para cerrar el año en 3.5% y alcanzar el objetivo de 3% a inicios de 2027.
Los ajustes lucen optimistas en contraste con el consenso de especialistas, que proyecta una inflación este año en 4.20% y de 3.8% en 2027, ante una mayor persistencia en los precios de alimentos y energÃa, frente a un escenario de Banxico que asume presiones más acotadas.
Banxico baja la tasa a 6.75%, pese al repunte de la inflación
Sin embargo, la lectura de Banxico coincide discursos del gobierno de Claudia Sheinbaum, que insisten que existe una inflación controlada, como ha repetido la presidenta en los últimos foros económicos que ha asistido.
El gobierno ha minimizado los riesgos del alza en el crudo y los fertilizantes por la guerra en Irán. Sheinbaum insiste que cuenta con una serie de medidas para evitar una escalada de precios en los combustibles como el IEPS y el acuerdo con distribuidores.
Este jueves la presidenta informó que llegó a un acuerdo "voluntario" con distribuidores de diésel para topar el precio en 28.50 pesos. "Pero les dije que todavÃa está muy alto y estamos revisando para que puedan darse mejores precios en este periodo donde está creciendo el precio del crudo", dijo.
Además, anunció que busca un acuerdo en una vÃa similar para el sector agropecuario. "Ayer le plante a hacienda reunirnos con los productores y que estos productos puedan entrar al PACI. Es temporal, es algo estacional, no pensamos que vaya a durar todo el año", declaró.
Eso, luego de que en la primera quincena de marzo la inflación en el componente de frutas y verduras se disparó a 23.91% -desde el 5.61% reportado en febrero- por el aumento en el jitomate (32%) y el limón (13.11).
Sheinbaum atribuyó estos aumentos a una helada en Florida que provocó escasez y que se trata de una presión temporal.
Por su parte, el alza de proyecciones de Banxico las realizó el mismo dÃa en que anunció un nuevo recorte a la tasa de interés, ubicándola en 6.5%, lo que anima el debate sobre su credibilidad.
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