La presión desde el gobierno de Donald Trump sobre México en el combate al narcotráfico acelera la discusión sobre el alto uso de efectivo en el paÃs, un debate que en el gobierno lleva algún tiempo instalado, pero que encuentra freno en la distribución de los programas sociales.
Desde la SecretarÃa de Hacienda y Crédito Público (SHCP) han habido propuestas para impulsar sistemas electrónicos que ayuden a disminuir el sistema de pagos. El equipo que encabeza Edgar Amador observa como ejemplo el éxito que tuvo PIX en Brasil, sin embargo, dentro de la misma esfera financiera del gobierno, existe oposición.
La preocupación es la entrega de los recursos de los programas sociales, que en muchas ocasiones, sobre todo cuando se refiere a las comunicades más pobres del paÃs, sigue siendo en efectivo, lo que ha frenado la decisión de crear instrumentos de uso masivo para pagos electrónicos o hacer mayor difusión de los ya existentes, de acuerdo con una fuente con conocimiento del tema.
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En México Banco de México (Banxico) desarrolló desde el 2004 el Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI) y quince años después desarrolló a CoDi (cobros digitales) que permite el pagos y recepción de dinero a través del código QR.
Sin embargo, su penetración en la sociedad ha sido lento. La estimación inicial por parte de Banxico fue que en el primer año alcanzarÃa a 18 millones de usuarios y 27.9 millones de operaciones, pero sólo fueron 3.8 millones usuarios y 100 mil pagos promedios diarios.
En 2020, un año después, en Brasil su banco central lanzó PIX, con el mismo fin de facilitar pagos electrónicos inmediatos. Pero el éxito fue completamente distinto, pues ha logrado una reducción significativa del uso del efectivo, volviéndose este uno de los métodos de pago más utilizados por la población.
Expertos coinciden que parte de este fracaso se explica por la falta de confianza en las instituciones financieras bancarias en México, la falta de difusión sobre este instrumento, asà como la baja bancarización que persiste en el paÃs.
Sumado a estas problemáticas, para el gobierno otra limitante es que hay comunidades en donde aún se requiere hacer la dispersión de los programas sociales en efectivo, en parte porque hay zonas en donde no se han cumplido los objetivos de sucursales del Banco del Bienestar.
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