Opinión
Apagar el fuego
Por Cristian Ampudia
Resulta increíble que AMLO descalifique, por decirlo menos, un movimiento que claramente pretende hacerle ver que se está excediendo en su "transformación".

Muchas ocasiones han sido en las que el Presidente Andrés Manuel López Obrador ha mencionado en su conferencia mañanera que "no se puede apagar el fuego con el fuego".

Lo ha mencionado sobre todo ante las críticas por su estrategia de seguridad, por ejemplo, cuando se concretó la liberación de Ovidio Guzmán en el llamado "Culiacanazo" el 17 de octubre de 2019, luego de que las huestes del hijo del "Chapo" Guzmán sembraron el terror en Sinaloa tras la detención de su jefe y que derivó en que el Presidente López Obrador diera la orden de su liberación bajo el argumento de priorizar el bien de la población.

La decisión por donde se le vea es muy controversial, sin embargo no es el objeto de análisis de este escrito, pues ya en su momento se verá si no incluso le trae más consecuencias al titular del Ejecutivo, lo que ahora se pretende evidenciar es la falta de congruencia entre su discurso y su acciones.

Cosa de ver que el mismo López Obrador está tratando de apagar el fuego con el fuego y atizando aún más a que un incendio crezca y crezca en el tema de la defensa del INE.

Este lunes 7 de noviembre, desde ese púlpito presidencial que son las mañaneras, el tabasqueño exhibió una diatriba que a muchos dejó con las cejas levantadas, pues el presidente tildó de rateros, clasistas e hipócritas quienes organizan la marcha -del próximo 13 de noviembre- para defender al INE.

Más allá de que esos calificativos son indignos para cualquier Presidente y de que sólo exhiben su encono, tal parece que a López Obrador se le olvida -o quiere olvidar- que es el Presidente de todos los mexicanos y no sólo de los que votaron por él en la pasada elección presidencial.

Veamos, por el morenista hubo en 2018 un total de 30.11 millones de votos, de acuerdo con el cómputo final del INE, lo que representa un 53.19% de las personas que sufragaron. Ello también significa que hubo un 46.81 por ciento de mexicanos que no lo querían en la Presidencia y esos millones de personas también tienen derecho a emitir posturas, organizarse y gestar movimientos en contra de lo que consideran incorrecto, así funcionan las democracias.

Y ojo, en 2018 votaron el 63.4% de los inscritos en la lista nominal, por lo que hubo un abstencionismo del 36.6% de la población.

Es por ello que resulta increíble que el Presidente descalifique -por decirlo menos- un movimiento que claramente pretende hacerle ver que se está excediendo en su "transformación", pues esta protesta que ya adoptó un hashtag en redes sociales, #ElIneNoSeToca, claramente viene impulsada desde la sociedad civil.

Lo que está haciendo el presidente justamente es jugar con fuego y prácticamente hacer a un lado con una mano a esos millones de personas que no están dispuestas a perder un órgano electoral como lo es el INE, garante de que el voto de los mexicanos se constituya en una democracia.

La mejor muestra de que el INE funciona es la alternancia en el poder, por allí ya pasaron PRI, PAN y Morena, ¿es que acaso la insistencia de querer cambiar al Instituto proviene justamente porque actualmente existen posibilidades de una nueva alternancia en el poder?

Bien haría el Presidente en atender su discurso de "no combatir el fuego con fuego", evitar polarizar -aún más- a la sociedad, y gobernar para todos los mexicanos, incluidos "sus adversarios", porque todo indica que la defensa del INE va en serio.


Twitter: @campudia

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