Resulta irresponsable que ciertos sectores de la oposición vuelvan a apostar por el fracaso de México con la esperanza de obtener una ventaja polÃtica. |
Una vez más, los agoreros del desastre han salido a anunciar, y sobre todo a desear, el fracaso de la economÃa mexicana. El motivo ahora son las negociaciones entre México y Estados Unidos en torno al T-MEC. Como era sabido, la administración de Donald Trump confirmó que no impulsará una renovación anticipada del tratado por otros 16 años. Sin embargo, esto está muy lejos de representar el escenario catastrófico que los comentócratas y opinadores ligados a los intereses de unos cuantos, y que parecen disfrutar cuando a México le va mal, intentan vender.
Por ello, es importante recordar un hecho fundamental: el T-MEC mantiene su vigencia hasta 2036. Lo que ocurrirá es que el acuerdo continuará sujeto a revisiones periódicas, tal como lo establece el propio tratado y como ha sucedido desde su entrada en vigor. No existe una cancelación inmediata ni el fin del comercio entre las tres naciones. Incluso, si cualquiera de los paÃses decidiera retirarse del acuerdo, tendrÃa que notificar formalmente a las otras partes con al menos seis meses de anticipación.
También conviene poner las cosas en perspectiva. La postura anunciada responde a la administración de Trump, no a una decisión permanente del Estado estadounidense. Presentarla como si definiera el rumbo económico de Norteamérica durante la próxima década carece de sustento. Los gobiernos cambian, las correlaciones polÃticas evolucionan y las relaciones comerciales entre México y Estados Unidos trascienden a cualquier presidente.
Hay otro hecho que algunos parecen olvidar deliberadamente: México y Estados Unidos seguirán siendo vecinos. La cooperación bilateral no es una concesión, sino una necesidad estratégica para ambas naciones. La diferencia es que hoy México negocia desde una posición de mayor dignidad y defensa de su soberanÃa, dejando atrás la época en la que los gobiernos del PRIAN privilegiaban los intereses de Washington por encima de los del pueblo mexicano.
Por si fuera poco, Estados Unidos tampoco puede ignorar la relevancia de México para su propia economÃa. Nuestro paÃs se ha consolidado como su principal socio comercial, una relación que beneficia a millones de trabajadores, empresas y cadenas de suministro en ambos lados de la frontera. Debilitar ese vÃnculo solo abrirÃa mayores espacios para que otras economÃas, particularmente China, continúen fortaleciendo su presencia en el comercio internacional.
Vayamos a los datos, y es que estos desmienten por completo a los agoreros del desastre. México no está aislado ni debilitado. Tan solo en 2025 alcanzó una cifra histórica de Inversión Extranjera Directa, superior a los 40 mil millones de dólares; se consolidó como el principal socio comercial de Estados Unidos, con un intercambio bilateral de más de 872 mil millones de dólares; y, además, se posicionó como destino número uno de las exportaciones estadounidenses. En otras palabras, no estamos hablando de una relación menor ni sustituible por un capricho polÃtico, sino de una integración económica que sostiene millones de empleos, industrias, cadenas de suministro y crecimiento a ambos lados de la frontera.
Hace años, el expresidente Andrés Manuel López Obrador advirtió que América del Norte debÃa consolidarse como un bloque económico capaz de competir con el acelerado crecimiento de Asia, particularmente de China. Los acontecimientos actuales demuestran que esa visión sigue siendo vigente: la cooperación entre México, Estados Unidos y Canadá fortalece a toda la región, mientras que la confrontación permanente únicamente beneficia a sus competidores.
Por eso resulta irresponsable que ciertos sectores de la oposición vuelvan a apostar por el fracaso de México con la esperanza de obtener una ventaja polÃtica. Son tan diminutos polÃticamente que no entienden que el interés nacional debe estar por encima de cualquier cálculo partidista. Cuando a México le va bien, también les va bien a millones de familias mexicanas, estadounidenses y canadienses. Quienes desean el fracaso de nuestro paÃs no solo perjudican a México, sino que desconocen la profunda integración económica que hoy sostiene la competitividad de toda América del Norte frente al mundo entero.
Y, como ha dicho la presidenta Claudia Sheinbaum: "Cooperación sÃ, subordinación no." Esa debe seguir siendo la base de la relación entre México y Estados Unidos: una relación de respeto mutuo, de beneficio compartido y de defensa de la soberanÃa.Por favor no corte ni pegue en la web nuestras notas, tiene la posibilidad de redistribuirlas usando nuestras herramientas.
Más que un partido
disputar la polÃtica que se jugaba alrededor de él.