Uno pensaría que detrás del nuevo partido "Somos Mx" hay perfiles e ideas novedosas. Pero son sólo los odiadores de la 4T de siempre. |
A lo largo de los años, la vida partidista en México ha cambiado de manera constante con la creación y muerte política de distintos partidos. Uno pensaría que, con ello, realmente se lograría una renovación completa de la política mexicana, con nuevos perfiles y nuevas ideas. Sin embargo, desafortunadamente, eso es completamente incorrecto, y a los datos nos remitimos: recientemente, el Instituto Nacional Electoral aprobó el registro de este movimiento que busca consolidarse como partido político bajo el nombre de "Somos MX".
Es importante recordar la historia política de este movimiento: ¿de dónde nace?, ¿quién lo financia? y, lo más importante, ¿quiénes lo conforman?
Respondamos lo primero: "Somos MX" es, en pocas palabras, la conversión de aquel movimiento artificial llamado Marea Rosa. Es importante recalcar que no nace de cero: surgió primordialmente como una estructura impulsada por la oposición mexicana, que primero se movilizó bajo la bandera de "defender al INE" y después terminó respaldando abiertamente la candidatura presidencial de Xóchitl Gálvez en 2024. Se decían ciudadanos y apartidistas, pero al final terminaron mostrando su hipocresía al apoyar a los partidos del neoliberalismo; ya saben, ese Frankenstein electoral llamado "PRIANRD".
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Ahora pasemos puntualmente al financiamiento. Si bien no hay ningún documento oficial que confirme aportaciones directas de dinero, el personaje que ha sido constantemente señalado como parte de ese ecosistema financiero es el empresario e intento de opositor Claudio X. González Jr., a través de sus organizaciones, como Sociedad Civil México y UNIDOS, según datos expuestos en diversos medios.
Concluyamos con su fresca y renovada militancia. Claro, al ser un intento de partido que supuestamente viene desde las bases "ciudadanas", tendríamos que encontrar perfiles completamente nuevos y que nada tienen que ver con la vieja política, ¿no? Bueno, aquí algunos nombres de sus militantes: Guadalupe Acosta Naranjo, quien se ha caracterizado por ser un eterno vividor del erario desde los años del PRD; Lorenzo Córdova Vianello, aquel árbitro electoral que siempre bateaba hacia la derecha y que, además, en reiteradas ocasiones fue exhibido por su clasismo y racismo hacia el pueblo de México; Emilio Álvarez Icaza, viejo conocido de Ricardo Anaya, a quien apoyó en 2018; el exministro Javier Laynez Potisek quien se declaraba completamente imparcial y ahora ha terminado siendo parte de un partido político; la escritora de ficción Elena Chávez; el analista en X Manuel Clouthier; el monero Paco Calderón, y María Amparo Casar, una de las manos derechas de Claudio X. González Jr.
Con estos nombres, ustedes ya podrán haber notado dos cosas importantes: una, que son participantes muy activos en Atypical TV; y dos, que son grandes odiadores de la 4T. No críticos: odiadores.
Y aquí es donde viene la crítica hacia este partido. A las y los mexicanos no nos queda claro cuál es su proyecto. No hay claridad en sus propuestas y, más bien, pareciera que, por los perfiles que lo impulsan, solo buscaron el registro para seguir viviendo del erario, para ser los eternos vividores de la política y para formar parte de una narrativa a la cual ya no pertenecen, pero sí de esa clase política que tanto aborrece el pueblo de México.
Por el bien de la democracia y de la República, ojalá sean serios. Ojalá sean una oposición que le apueste a la construcción y al diálogo, no a las denostaciones desde el odio ni a la confrontación desde la infodemia. Y, lo más importante, que entiendan que el entreguismo, el cipayismo y lo vendepatrias jamás serán opciones serias, ya que no abonan en nada a nuestro querido país. Como bien se menciona en una canción de Calle 13: "El que no quiere a su patria, no quiere a su madre".
Pueblo de México: es importante no dejarse engañar por aquellos que, desde 2018, han mentido y atacado a uno de los proyectos de nación más humanistas que ha tenido este país, todo con tal de no perder sus privilegios, de seguir ocupando espacios de poder y de continuar beneficiándose entre ellos.
Por esa misma razón, es pertinente recordar que en 2027 ustedes tendrán nuevamente el poder de decidir. Será momento de decirle no al racismo, no a la corrupción, no al clasismo y no a los privilegios. Será momento de evaluar si esa oposición, disfrazada de renovación ciudadana, puede ser una opción política concebible para México, o si simplemente representa lo que siempre ha sido: Porque por más que quieran renovarse, cambiarse de nombre o disfrazarse de ciudadanos, no nos queda duda de que, en efecto y de facto, son los mismos de siempre.
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Más que un partido
disputar la política que se jugaba alrededor de él.