La presidenta informó el domingo los resultados del segundo año de Gobierno. Presentó números contundentes que seguramente provocaron tragos amargos entre la oposición. |
Históricamente, la Cuarta Transformación se ha caracterizado por hablar y construirse desde las plazas públicas del país. Eso no ha cambiado. Después de casi ocho años en el Gobierno federal, la rendición de cuentas frente a cientos de miles de mexicanas y mexicanos se ha convertido en algo más profundo que un simple acto protocolario.
Las plazas representan un espacio de convivencia política y comunicación directa con el pueblo. Ahí importa el balance de resultados, pero también aquello que se expresa entre líneas.
Esta ocasión no fue la excepción.
El eterno problema de la izquierda
La presidenta Claudia Sheinbaum informó los resultados alcanzados durante su segundo año de Gobierno. Presentó números contundentes que seguramente provocaron tragos amargos entre la oposición y quienes parecen empeñados en ver fracasar a México.
Sin embargo, junto con los resultados aparecieron mensajes políticos que no pueden interpretarse como frases casuales.
El primero tuvo un destinatario bastante evidente. Con firmeza y pleno orgullo nacional, la presidenta recordó que la Constitución ahora establece con claridad que el pueblo de México no aceptará intervenciones, intromisiones, injerencias electorales ni violaciones de su territorio provenientes del extranjero.
También señaló que el artículo 19 ordena imponer la pena más severa posible a cualquier persona mexicana o extranjera involucrada en actos contra la soberanía nacional contemplados en el artículo 40. La mención difícilmente puede separarse del contexto político nacional. Uno de sus posibles destinatarios se encuentra en Chihuahua, donde el caso denominado mediáticamente "CIA Gate" ha provocado cuestionamientos sobre una operación irregular de integrantes de la agencia estadounidense en territorio mexicano durante el Gobierno de la panista María Eugenia Campos. La advertencia política resulta inequívoca: ninguna autoridad local puede negociar, tolerar o facilitar la intervención de agencias extranjeras al margen del Gobierno de México.
No obstante, el mensaje más relevante llegó después.
Sheinbaum habló de la reforma que busca establecer que quienes aspiren a gobernar una entidad, ocupar la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México o ejercer la Presidencia de la República no tengan doble nacionalidad.
Esta reforma establece un principio fundamental: México debe ser gobernado únicamente por mexicanas y mexicanos.
No existen medias tintas cuando se trata de conducir los destinos de la nación. Quién gobierna México no puede mantener obligaciones jurídicas, políticas o institucionales con otro país. Su lealtad debe encontrarse por completo del lado del pueblo mexicano, de nuestra Constitución y de nuestra soberanía.
Las palabras de la Presidenta estuvieron dirigidas a la oposición, especialmente a quienes permanentemente buscan respaldo en Washington para enfrentar disputas que deberían resolverse dentro de México. Pero también fueron un mensaje hacia el interior de Morena y de la coalición partidista.
La indicación fue clara: en una reforma considerada prioritaria para la defensa de la soberanía, el movimiento no puede fragmentarse, ausentarse ni fallarle al pueblo durante la votación, pues no se trata únicamente de contar votos en el Senado. Se trata de saber quiénes están dispuestos a acompañar la defensa del país.
Es importante precisar que esta ley pasará a la historia de México y marcará un antes y un después en el Gobierno de Claudia Sheinbaum, ya que bajo el contexto actual, todo mecanismo constitucional es necesario para blindar nuestra soberanía y proteger los intereses del pueblo mexicano frente a cualquier intento de injerencia extranjera.
Recordemos, que la soberanía no puede limitarse a una consigna y seamos claros, México seguirá cooperando con el mundo, pero jamás deberá subordinarse. Por ello, es importante que se entienda que quien aspire a conducir los destinos de la nación deberá comprender que su responsabilidad, su compromiso y su lealtad política se encuentran aquí.
México es y será gobernado únicamente por mexicanas y mexicanos. Quienes reciban la confianza del pueblo deberán servir a este país y no responder ante ningún otro.
Por favor no corte ni pegue en la web nuestras notas, tiene la posibilidad de redistribuirlas usando nuestras herramientas.