Bien dice el dicho que las secuelas nunca son tan buenas como las originales. A un año de la "carnita asada", donde se reunieron miles de ciudadanos en todo el estado para manifestar su inconformidad con la administración de Marina del Pilar Ávila Olmeda, el intento por regresar a ese modelo de manifestación pacífica falló pues no pudieron reunir más que unas 80 personas en la plaza de los tres poderes de Baja California.
La diferencia entre 2025 y 2026 fue abismal pues, aunque la versión original de la manifestación nació de forma orgánica entre una población que encontraba un momento débil en la administración estatal morenista, la edición de este año fue impulsada principalmente por páginas de noticias que utilizaron imágenes generadas con inteligencia artificial en aras de medir el enojo de la ciudadanía y su capacidad de convocatoria.
Una de las realidades que quedaron cristalizadas en la pobre asistencia de este fin de semana es que la población bajacaliforniana se encuentra decepcionada de toda la clase política, no solo de quienes hoy ocupan los puestos más importantes en el estado, pues hay quien asegura que diversos sectores de la población no asistieron por miedo a volver a ser utilizados por los partidos de oposición para aparentar fuerza de camino al proceso electoral del próximo año.
Quizá el factor de los rumores que rodean al comunicador Gustavo Macalpin y su posible candidatura de la mano de Acción Nacional (dependiendo de a quién se le pregunte a la gubernatura o a la presidencia municipal de Mexicali) influyó en la decisión de los ciudadanos para no asistir, pues quién se presentó el año pasado como la voz del pueblo ha tenido un año para desperdiciar la buena voluntad del público.
Fuentes en los diversos partidos políticos de oposición del estado aseguraron a esta redacción que no se movilizaron para aumentar los números de asistencia este fin de semana debido a la indecisión dentro de sus organismos políticos sobre quién debe encabezar sus proyectos electorales en 2027, y que, de haber convocado, figuras que no necesariamente formarán parte de los proyectos partidistas pudieron haber sacado "raja política" del evento para mejorar sus posibilidades de negociación.
Por el momento el morenismo de Mexicali y los diversos grupos que se encuentran al interior de la administración estatal se sintieron liberados de una presión que cargaban desde el año pasado, pues sin una organización visible que presente un riesgo real para el proceso electoral de 2027 perciben que su margen de maniobra ha aumentado y que serán capaces de dar una mejor batalla de la que muchos en la dirigencia nacional del partido esperaban en la contienda electoral mexicalense.
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