Baja California tiene una historia reciente de "super alianzas" electorales que se anuncian y después desaparecen dÃas o incluso horas antes de los registros oficiales. Hoy parece que Acción Nacional y Movimiento Ciudadano son los únicos entes electorales capaces de sostener una alianza, pero poder y querer son dos cosas muy distintas en el "brazo poderoso" de México.
Entre el cÃrculo rojo del estado se ha debatido mucho la efectividad que tendrÃa esa posible alianza, aún cuando la posibilidad de que se concreté cada vez parece más lejana,por lo que ambos partidos parecen estar en la estructuración de estrategias para no perder tanto.
Lo cierto es que Acción Nacional, aún con las múltiples fallas gubernamentales de Morena y el enojo de varios sectores del estado con el partido gobernante, no ha podido recuperar la confianza del electorado estatal. Demasiadas heridas en el pasado reciente acentuadas por la patológica necesidad de su dirigencia por recordar el pasado no tan reciente ("el buen PAN") incluso incitando a figuras como el exgobernador Osuna Millan y el exalcalde de Tijuana Osuna Jaime.
Para el PAN su peor enemigo sà es Morena, pero no por ser el partido en el poder o el más ideológicamente lejano de él, es debido a que el insulto más común entre quienes militan en el guinda es "panista".
Por su parte Movimiento Ciudadano sufre debido a su éxito en otros estados. La formula del "fosfo fosfo" y las redes sociales no han cuajado en Baja California. Su militancia se divide en demasiados subgrupos, demasiadas rencillas del pasado, recuerdos de tiempos cuando las cabezas de esos grupos estaban en otros partidos.
MC ha demostrado funcionar mejor cuando hay una figura que seguir, una plataforma que vender y un sueño que cumplir, en Baja California no han encontrado ninguno de esos tres factores.
Ambos partidos han hablado de aliarse en una figura común, un personaje que tenga suficiente personalidad para defender a ambos partidos mejor de lo que otros candidatos lo han hecho, el problema es que no se ponen de acuerdo en el nombre.
Gustavo Macalpin es por su situación actual un elemento de oposición a Morena, pero es un perfil demasiado alejado del panismo tradicional, incluso del panismo dosmilero y aún asà hay quienes lo ven como la única opción.
Juan Carlos Hank es otro perfil que podrÃa unificar ambos partidos, pero la historia de su familia con Acción Nacional es larga y un factor que fácilmente podrÃa ser utilizado en contra del joven aspirante. Cumple con los requisitos de MC pero no convence en el PAN.
Gustavo de Hoyos es el punto medio, el clásico empresario que se une a la polÃtica en una visión de que el gobierno debe ser tratado como un negocio (algo muy panista) y un hombre con experiencia utilizando redes sociales para hacer crÃtica al régimen sin importar quien está en la silla mediante comentarios rimbombantes y plantillas de excel (algo muy emecista). Pero por lo mismo de que es un punto medio, no termina de convencer a ninguno de los dos.
La discusión en los cuartos de guerra de ambos partidos ya se parece más al vestidor de la Selección Mexicana de Fútbol, el objetivo no es ganar, el objetivo es llegar al sexto partido y rezar para no ser humillados.
Es seguro que todos los perfiles antes mencionados estarán en la boleta electoral de 2027 de una manera u otra, todos tienen aspiraciones, todos tienen futuro polÃtico, pero su posición en las boletas es un tema distinto.
¿Qué perfil gana más perdiendo? ¿Qué derrota sabe mejor? No es lo mismo perder en una alcaldÃa que en una diputación, o una gubernatura. La mayorÃa de los antes mencionados quiere seguir siendo un jugador activo después del 27 y una derrota demasiado avasalladora podrÃa interferir con esos planes.
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