En la carrera interna de Morena rumbo a la gubernatura de Baja California, el tablero comienza a tomar forma y una versión gana terreno: todo apunta a que el partido podría optar por un hombre para encabezar la elección de 2027. La definición todavía no es oficial, pero el escenario comienza a dibujarse entre los tres perfiles que permanecen en la conversación: la senadora con licencia Julieta Ramírez, el alcalde de Tijuana con licencia Ismael Burgueño y el exdelegado federal de Programas para el Bienestar, Jesús Ruiz Uribe.
Si el género masculino termina por imponerse, la disputa adquiriría otra dimensión. Ismael Burgueño aparece como el hombre mejor colocado en esa ruta, no sólo por su actual exposición política, sino por el capital electoral y territorial que ha construido desde Tijuana. Su nombre se encuentra en el centro de las especulaciones y, para algunos sectores, representa hoy la salida más natural si la decisión del partido se inclina por un perfil masculino.
Pero la política pocas veces se reduce a una línea recta. Frente a Burgueño permanece Julieta Ramírez, quien mantiene su aspiración y representa el escenario de que Morena vuelva a colocar a una mujer al frente de su proyecto estatal. Su presencia introduce una variable que mantiene abierta la definición y evita que el tablero pueda darse por resuelto antes de que el partido haga oficial su decisión.
Ismael Bugueño y Julieta Ramírez protagonizan mitines multitudinarios rumbo a 2027
En ese juego de posibilidades aparece también Jesús Ruiz Uribe. El exdelegado federal ha comenzado a ser mencionado como una eventual tercera vía, particularmente ante la posibilidad de que las diferencias entre los grupos que acompañan a Ramírez y Burgueño hagan necesaria una figura capaz de generar acuerdos. Sin embargo, su principal desafío está en el terreno electoral, pues las mediciones conocidas no lo colocan, hasta ahora, en el mismo nivel de posicionamiento que otros aspirantes.
La definición, por tanto, tendrá que pasar por algo más que los nombres que hoy dominan la conversación. Morena deberá considerar los resultados de sus encuestas, la trayectoria de los aspirantes y los equilibrios internos que inevitablemente acompañan una decisión de esta magnitud. Y mientras la Comisión Nacional de Elecciones mantiene el proceso, las versiones comienzan a hacer su propio trabajo: medir fuerzas, tantear reacciones y preparar el terreno.
Por ahora, el tablero parece inclinarse hacia un hombre, pero la partida todavía no termina. Burgueño aparece como la carta masculina con mayor fuerza; Ramírez mantiene abierta aún la posibilidad de romper esa tendencia y Ruiz Uribe busca espacio como una eventual salida de consenso. En Baja California, la pregunta ya no es solamente quién quiere ser gobernador, sino qué perfil decidirá Morena que necesita para conservar el poder en 2027.
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